
Amigos silencieros:
Estoy viviendo El silenciero de una manera peculiar...
Tramito el pasaporte, calculo el tiempo de demora, veo la oportunidad de adelantar la lectura parael sábado sin saber que tres horas después se iba a hacer realidad.
Un río de ómnibus injertados en medio de la 9 de julio, ni vienen ni van, y yo intentando recorrer en mi propio coche desde el bajo hasta Palermo...(nadie regula, nadie dice dónde...)
La ventanilla abierta me sorprende analizando cada sonido y su sin sentido; luego fue el tiempo de cerrarla y poner algo de música clásica, para darme cuenta a poco que no podía distinguir entre una y otros.
En medio de un río estanco de coches, incontables miradas perdidas intentando cruzar por cualquier lugar, balcones y ventanas abiertas, cerradas, vecinas de este cotidiano ejercicio de la bocina, y los (lamentablemente cada vez más habituales) cortes, piquetes, marchas, contramarchas...(Qué sería de nuestro silenciero si viviera en las cercanías de nuestra plaza de dos siglos; si hasta un semáforo especial anticipa su inaccesibilidad...)
Una marea humana que se confunde con otra, larga ésta, que espera...que cada día espera mansamente, llegar a cualquier lugar, su lugar(...aspectos de la vida que uno padece y que no entiende)
Apago la radio. Hay un instante de silencio. Dura poco, a mi lado,un reggaeton de moda suena en parlantes saturados a pesar de mis ventanillas cerradas.(... la música, que es sonido, cuando es música impuesta se convierte en ruido. Supongo que los vecinos de River, Geba y tantos otros lugares sabrán de esto)
Llego a Palermo, luego de una lenta peregrinación de más de una hora y media; en el camino, a mano, un bosquejo. No sé cuánto adelanté la lectura, pero sabiendo que este sábado no voy a poder asistir, no quería dejar de compartir este puñado de sensaciones... para que el hombre no haga daño al hombre. Ni daño visible ni daño invisible.
un abrazo
yo
(Susana Aguirre)
08-10-09
PD: Allí llegué a escuchar el silencio
