Hola a todos, Mario comparte estas canciones, cada una con su fuundamento:
Elegí dos canciones del cantante y poeta uruguayo Alfredo Zitarrosa, quien no siendo argentino forma parte de esta identidad rioplatense. Pienso que transmite con autenticidad la vida y las tradiciones de esta parte de Latinoamérica.
El “Romance del negro milonguero” se lo dedica a la participación de los negros en las guerras por la independencia y los conflictos internos que cada una de las naciones americanas (al sur del Río Bravo), y lo hace desde el presente hacia el pasado dentro de una generación.
Romance para un negro milonguero
Negro milonguero, qué bien,
buen tamborilero también,
baila milonga para su mercé,
como milonga y como canbomblé.
Negro yacumenza y bantú,
toca el tambor-piano zulú,
y alzan las piernas en la noche azul
nueve lunas morenas de tisú.
Negro nieto de cazador,
trabajando en el corralón;
sombra de jabalí; pie de león
junta basura y bosta en un camión.
Negro hijo de negro oriental,
tuvo abuelo negro bozal,
que se alzó en armas junto al general
y un cañón lo partió en Marmarajá.
Salió la luna boba, bembé,
se puso a darme coba, también
zumba el muerto en su tumba, Juillié…
se murió en la macumba
otra vez…
Qué con qué…!
¡quién con quién…!,
¡cuándo también…!
¡Cómo y por qué,
unos primero
y otros después!
Negro del lanzazo mortal,
sombra en la sombra tensa del bar,
frente a su gran vaso municipal
cierra un ojo y se bebe la mitad.
Piensa en los cañones de Alvear,
abre el ojo y vuelve a mirar.
Un batallón es para batallar,
ése es el mejor modo de pensar.
Negro milonguero, señor,
del tamboril más tronador.
Alza el vaso de vino y un temblor
le baja de la mano al corazón.
(La puntuación, la versificación y la ortografía son de Alfredo Zitarrosa)
(Los textos en cursiva corresponden a partes recitadas)
(1972)
La Canción “de qué”, es un juego de palabras o un trabalenguas. Expresa el escaso o nulo interés que tienen los reclamos del hombre común, excluido o dependiente, ante las autoridades. Ellas emplean el tan repetido “de que” como una traba burocrática más o una forma de denegación, tan común antes como ahora, indiferentes a los problemas del pueblo.
Canción “de que”
“de que” –me dice el presidente–
“de que” –me dice el cantor,
el gerente, el locutor–,
“de que...” –me va a decir algo–
“de que...” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”
“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
–dice “de que lo pensará…”–
Me dice “de que le da rabia…”
¿De qué?
Me dice que yo piense
“de que sucederá…”
¿Qué es lo que pasará
qué será, qué será…?
Me dice que hablará
–qué vergüenza le da…!–
Me dice “de que ya no puede soportar
de tener que explicar…”
(lo que me dice que dirá.)
Me dice “de que ya no sabe por qué
la gente no comprende
de que ya sucedió…”
Qué cosa con la vida
que el pueblo la ve!
Y él, que llegó hasta arriba
me dice “de que…”
¿De qué tartamudez,
de qué cosa tal vez
que no puede creer
es que me dice que “de que…”
“de que…” –me va a decir algo–
“de que…” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”
“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
(La versificación, el encomillado, la ortografía y la puntuación son de Alfredo Zitarrosa.)
(1973)
miércoles, 19 de mayo de 2010
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