Hola a todos, éstas son algunas de las canciones que estuvimos escuchando, seguimos sumando
PATRI www.youtube.com/watch?v=TU68f-8rH54
OTRA SUDESTADA www.youtube.com/watch?v=Sadj9P6IuI0&feature=related
EL PAÍS DEL INTERIOR www.youtube.com/watch?v=D4lteHqbr2M&feature=related
www.youtube.com/watch?v=2XcrgQi4V8U
BURBUJAS www.youtube.com/watch?v=J3D9Pfe6gtg
EL CORAZÓN MIRANDO AL SUR www.youtube.com/watch?v=wLigvtNyxYQ
DIOS Y EL DIABLO EN EL TALLER www.youtube.com/watch?v=L8d0NZr4eT4
RETIRO AL NORTE www.youtube.com/watchv=jeMQfmSydM&feature=related www.youtube.com/watch?v=T7NfYMoo8Xk&feature=related
un abrazo
Susana
lunes, 27 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
en torno al desierto en la literatura nacional
En torno al desierto en la literatura nacional”
Cuando pienso en el credo sarmientino-y a veces involuntariamente-surgen aquellas palabras que fueron mucho tiempo proféticas:”el mal de la Argentina es la extensión”.Cuando imagino ese otro “desierto” que soñó Echeverría en “La cautiva” esbozo una sonrisa emocionada al pensar en el recurso poético de poblar una historia-clave del romanticismo en versos ricos-con un espacio imaginado que se desconocía. Desde otro lugar de símbolo o de ensoñación me dice que “Amalia” de Mármol habla de un” desierto “ cuando Eduardo Belgrano cae asesinado sobre el cuerpo de Amalia y “mancha de sangre los azahares”.Los tres autores son “descriptores” y “peregrinos” de su propio desierto. Sarmiento lo hace rumbo al exilio buscando que su obra sea un paliativo para aquel ”bárbaros,las idesa no se matan”.Los bárbaros son aquellos “otros” a quienes no se les adjudica identidad cultural .San Martín ,en cambio ,ejercitará -“silencio que otorga” para los bárbaros sarmientinos que expulsan a franceses e ingleses- y guardará ese sable que le ha sido entregado .En clave americana es gratificación a la identidad profunda de la América unida. No obstante, morirá en Boulogne Sur Mer, Francia.Tengo en mis manos la diminuta edición de “El Hacedor” de Emecé Editores del año´67 ,por supuesto, porteña. Esta tarde de un invernal agosto es intensamente “provocadora” en Buenos Aires ,repleta de preguntas al por qué de dos asesinatos a mansalva…casi irónica a nuestro deseo de considerar “lo barbaro” como un texto de gauchas y sacras mitologías para poéticos atardeceres literarios.”En Junín o Tapalqué refieren la historia “…y Borges habla de aquel indio “que fue a buscar su desierto” de criatura” que busca los padres y la casa domingo, 05 de septiembre de 2010,como aquel Ulises que retorna a Itaca. Pero los argentinos parecemos destinados a “la irrealidad”,a esa” aciaga servidumbre de mi cara” a ese dibujar una “crasa mitología de simulacro” cuando en un julio de 1952,un “enlutado”en un pueblito del Chaco, seguramente “al costado” del desierto”,repite-sin saberlo, claro, por bárbaro diría el autor o por primitivo- ese drama existencial humano que constituye el más árido e insalvable de “los desiertos”,el no develar “el nombre secreto”(el de la divinidad)y el de “ignorar el rostro verdadero de ella, en el imaginado velatorio de Eva Perón . Así, Buenos Aires y Borges, Borges y Buenos Aires, nos hablan de esas dos letras B: dos espejos dos nombres .Uno que vive ,otro que se deja vivir ,uno que cede, otro que “permanece” al decir de Spinoza. Y en esa mutua huída inaugura otro desierto, el de los arrabales últimos ,el de los míticos suburbios imaginados más allá de la casa natal.”Hace tiempo yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos en el tiempo y con lo infinito , pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido ,o del otro .A Borges ,el caminante de Buenos Aires, le gustan los relojes de arena y el café .Dos atributos que legó a sus lectores y que me esperan detrás del mostrador de “El gato negro” en la misteriosa Corrientes para unir lectura y amistad en los renglones de su póstumo “El reloj de arena”.Seguramente ya sabía en las páginas de “El Hacedor” que esa clave sería su principio y su fin para desandar “El desierto”. “Está bien , pero el tiempo en los desiertos otra sustancia halló, suave y pesada ,que parece haber sido imaginada para medir el tiempo de los muertos”.Heráclito –dice la metáfora borgiana-vio nuestra locura el tiempo, ya que el tiempo y el destino se parecen los dos. Como la poesía todo lo cicatriza aunque explique el enigma del existir, Borges nos da ese Shakespeare que siente “el hastío y el horror de ser tantos reyes”,”tantos desdichados amantes y , a la vez, vende el Teatro de El Globo y vuelve como él mismo, al pueblo natal donde recuperó los árboles y el río de la niñez”.Un melancólico día de agosto Borges intenta poblar “el desierto” de la muerte de Lugones, con una amistad que une la biblioteca de la calle Rodriguez Peña y la de la calle México para paliar el cuchillo de su muerte a comienzos del 38.”Un hombre se propone la tares de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias ,de reinos, de montañas, de bahías…”En ese legado de poblar el desierto está la tarea incansable de descifrar su enigma .Buenos Aires tiene un mundo lado “B” dice la porteña canción…y es mágico. María Cristina Dallas .Bibliografía: Borges, Jorge luis:” Obra completa”.Buenos Airesa ,2010.Echeverría, Esteban: “La cautiva”.Musicografía:”Buenos Aires,lado B”.Castaña.Iseas.
por María Cristina Dallas
Cuando pienso en el credo sarmientino-y a veces involuntariamente-surgen aquellas palabras que fueron mucho tiempo proféticas:”el mal de la Argentina es la extensión”.Cuando imagino ese otro “desierto” que soñó Echeverría en “La cautiva” esbozo una sonrisa emocionada al pensar en el recurso poético de poblar una historia-clave del romanticismo en versos ricos-con un espacio imaginado que se desconocía. Desde otro lugar de símbolo o de ensoñación me dice que “Amalia” de Mármol habla de un” desierto “ cuando Eduardo Belgrano cae asesinado sobre el cuerpo de Amalia y “mancha de sangre los azahares”.Los tres autores son “descriptores” y “peregrinos” de su propio desierto. Sarmiento lo hace rumbo al exilio buscando que su obra sea un paliativo para aquel ”bárbaros,las idesa no se matan”.Los bárbaros son aquellos “otros” a quienes no se les adjudica identidad cultural .San Martín ,en cambio ,ejercitará -“silencio que otorga” para los bárbaros sarmientinos que expulsan a franceses e ingleses- y guardará ese sable que le ha sido entregado .En clave americana es gratificación a la identidad profunda de la América unida. No obstante, morirá en Boulogne Sur Mer, Francia.Tengo en mis manos la diminuta edición de “El Hacedor” de Emecé Editores del año´67 ,por supuesto, porteña. Esta tarde de un invernal agosto es intensamente “provocadora” en Buenos Aires ,repleta de preguntas al por qué de dos asesinatos a mansalva…casi irónica a nuestro deseo de considerar “lo barbaro” como un texto de gauchas y sacras mitologías para poéticos atardeceres literarios.”En Junín o Tapalqué refieren la historia “…y Borges habla de aquel indio “que fue a buscar su desierto” de criatura” que busca los padres y la casa domingo, 05 de septiembre de 2010,como aquel Ulises que retorna a Itaca. Pero los argentinos parecemos destinados a “la irrealidad”,a esa” aciaga servidumbre de mi cara” a ese dibujar una “crasa mitología de simulacro” cuando en un julio de 1952,un “enlutado”en un pueblito del Chaco, seguramente “al costado” del desierto”,repite-sin saberlo, claro, por bárbaro diría el autor o por primitivo- ese drama existencial humano que constituye el más árido e insalvable de “los desiertos”,el no develar “el nombre secreto”(el de la divinidad)y el de “ignorar el rostro verdadero de ella, en el imaginado velatorio de Eva Perón . Así, Buenos Aires y Borges, Borges y Buenos Aires, nos hablan de esas dos letras B: dos espejos dos nombres .Uno que vive ,otro que se deja vivir ,uno que cede, otro que “permanece” al decir de Spinoza. Y en esa mutua huída inaugura otro desierto, el de los arrabales últimos ,el de los míticos suburbios imaginados más allá de la casa natal.”Hace tiempo yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos en el tiempo y con lo infinito , pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido ,o del otro .A Borges ,el caminante de Buenos Aires, le gustan los relojes de arena y el café .Dos atributos que legó a sus lectores y que me esperan detrás del mostrador de “El gato negro” en la misteriosa Corrientes para unir lectura y amistad en los renglones de su póstumo “El reloj de arena”.Seguramente ya sabía en las páginas de “El Hacedor” que esa clave sería su principio y su fin para desandar “El desierto”. “Está bien , pero el tiempo en los desiertos otra sustancia halló, suave y pesada ,que parece haber sido imaginada para medir el tiempo de los muertos”.Heráclito –dice la metáfora borgiana-vio nuestra locura el tiempo, ya que el tiempo y el destino se parecen los dos. Como la poesía todo lo cicatriza aunque explique el enigma del existir, Borges nos da ese Shakespeare que siente “el hastío y el horror de ser tantos reyes”,”tantos desdichados amantes y , a la vez, vende el Teatro de El Globo y vuelve como él mismo, al pueblo natal donde recuperó los árboles y el río de la niñez”.Un melancólico día de agosto Borges intenta poblar “el desierto” de la muerte de Lugones, con una amistad que une la biblioteca de la calle Rodriguez Peña y la de la calle México para paliar el cuchillo de su muerte a comienzos del 38.”Un hombre se propone la tares de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias ,de reinos, de montañas, de bahías…”En ese legado de poblar el desierto está la tarea incansable de descifrar su enigma .Buenos Aires tiene un mundo lado “B” dice la porteña canción…y es mágico. María Cristina Dallas .Bibliografía: Borges, Jorge luis:” Obra completa”.Buenos Airesa ,2010.Echeverría, Esteban: “La cautiva”.Musicografía:”Buenos Aires,lado B”.Castaña.Iseas.
por María Cristina Dallas
viernes, 20 de agosto de 2010
BIENVENIDOS a la ESFINGE ARGENTINA
Hola a todos, aquí va la lista de nuestro grupo.
Bárbara Girado barbaragirado@yahoo.com.ar
Julia Berardone juliaberardone@yahoo.com.ar
María Cecilia Simón cecipya2000@hotmail.com
Matías Sebastián Kiejzik matias.kiejzik@gmail.com
Soledad Mosquera soledadmmosquera@yahoo.com.ar
Daniel López lopezgauna@hotmail.com
Paula Plesa paula_plesa_7@hotmail.com
Brenda Lizza brendu@hotmail.com
Alejandra Sosa alejandrasosa39@yahoo.com.ar
amsosa@trabajo.gov.ar
Noelia Forestiere noeliadanisa@hotmail.com
Sonia Hellwing hellwing.sonia@hotmail.com
Alicia Previley aliciapreviley@yahoo.com.ar
aleciapreviley@yahoo.com.ar (confirmar el correcto)
Ricardo Romero ricardoromerogalvan@hotmail.com
Gabriela Maltagliati gmaltagliati@hotmail.com
Sandra Rojo sandra4rojo@hotmail.com
ErnestoMárquez e.d.marquez@hotmail.com
Silvia Maillet silviamaillet@gmail.com
María Cristina Dallas cristinadallas2000@yahoo.com.ar
Carla Messina carlamessina82@gmail.com
Susana Aguirre subeaguirre@yahoo.com.ar
Docentes coordinadores:
Ana Lía Lacaze analialacaze@yahoo.com.ar
Ana González anapaezz@yahoo.com.ar
Walter Rago acaestawalter@yahoo.com.ar
Federico Liptak liptak@hotmail.com
Bárbara Girado barbaragirado@yahoo.com.ar
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María Cecilia Simón cecipya2000@hotmail.com
Matías Sebastián Kiejzik matias.kiejzik@gmail.com
Soledad Mosquera soledadmmosquera@yahoo.com.ar
Daniel López lopezgauna@hotmail.com
Paula Plesa paula_plesa_7@hotmail.com
Brenda Lizza brendu@hotmail.com
Alejandra Sosa alejandrasosa39@yahoo.com.ar
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Noelia Forestiere noeliadanisa@hotmail.com
Sonia Hellwing hellwing.sonia@hotmail.com
Alicia Previley aliciapreviley@yahoo.com.ar
aleciapreviley@yahoo.com.ar (confirmar el correcto)
Ricardo Romero ricardoromerogalvan@hotmail.com
Gabriela Maltagliati gmaltagliati@hotmail.com
Sandra Rojo sandra4rojo@hotmail.com
ErnestoMárquez e.d.marquez@hotmail.com
Silvia Maillet silviamaillet@gmail.com
María Cristina Dallas cristinadallas2000@yahoo.com.ar
Carla Messina carlamessina82@gmail.com
Susana Aguirre subeaguirre@yahoo.com.ar
Docentes coordinadores:
Ana Lía Lacaze analialacaze@yahoo.com.ar
Ana González anapaezz@yahoo.com.ar
Walter Rago acaestawalter@yahoo.com.ar
Federico Liptak liptak@hotmail.com
viernes, 13 de agosto de 2010
comienzo del taller
Hola a todos , les aviso se modificó la sede del taller , es a la vuelta de la sede anterior en Cervantes 1911 , en el horario de 18 a 21hs y empieza el viernes20. Los esperamos . Un abrazo . Ana Lía
domingo, 1 de agosto de 2010
trabajo de Mariana
Curso: Taller de lectura, escritura y discusión:
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Primer cuatrimestre 2010.
Sarmiento en los comienzos del Facundo publicado en 1845 hace referencia al “monstruo que nos propone el enigma de la organización política de la República” 1 la esfinge argentina, seguramente identificando con ella a Rosas; la “esfinge”: figura que propone como el misterio de nuestro país, misterio que desafía a la razón y que es necesario desentrañar. Me quedo además y para discutir, con el enunciado sarmientino de la “civilización y la barbarie”: dicotomía que produce una imagen tan arraigada en la sociedad argentina y que ha penetrado tan fuertemente a una institución muy importante de la Nación como es la Escuela. Pienso en lo que producen estos dos conceptos que marcan una frontera que divide a nuestro país: por aquí la clara civilización, por allá la oscura barbarie. Aparece entonces la lógica de la división fronteriza: ¿quiénes son los nuestros y quiénes son los otros? Entonces me acuerdo del proyecto fundacional de la Argentina de la generación de Sarmiento, la generación de 1880: la de una Nación que producía una profunda exclusión de las mayorías con una minoría muy adinerada, dueña de los campos con sus vacas que gastaba a mansalva su fortuna producida sin el esfuerzo de su trabajo, en el Viejo Continente. Y vuelvo, vuelvo a la figura de la frontera y con ella a la del desierto. Ese desierto de Neuquén que un Osvaldo Soriano joven recorre con su padre en sendas motos camino a Plaza Huincul para ver los pozos de YPF mientras en el transistor “se apagaba la voz de Julio Sosa por los acordes de otra marcha militar”. Soriano habla de un padre que nunca ganó un peso sin trabajar y que diseñó un oleoducto inútil, dibujo que se “le extravió en otro porrazo y las torres ya son de otros más rápidos que él”2.
Entonces pienso en otra frontera y en cierto modo, en otro desierto: el Conurbano y leo “La querella del infinito malo” de Bartoletti y Fava donde los autores presentan dos imágenes arquitectónicas bien opuestas: la planta libre y el rascacielos de Puerto Madero y la Avenida del Libertador con vista al río y palier privado y del otro lado un “tejido epitelial que no echa raíces en el humus de su suelo”. Y preguntan: ¿y la mítica pampeana? Y responden: de elegía mítica pasó a una sórdida noticia policial, “de Sherlock Holmes al oficial Barraza, pasando por punteros políticos y dealers”. Entonces definen al conurbano como una mancha sobre la superficie, una epidermis que nos forma e informa. Y agregan: “y si en el siglo XIX crecía el desierto- o en su revés ciudadano: la frontera-, hoy crecen una serie de variaciones” ¿Qué lo delimita? ¿Quiénes los delimitan? ¿Los mapas de la inseguridad ó las políticas públicas?3 Así estas imágenes arquitectónicas me hacen pensar en una obra expuesta en el Malba perteneciente a la Colección de Eduardo Constantini llamada “Exclusión” de Pablo Suárez que muestra a un joven con el torso desnudo, un descamisado literal, vestido con un jean y calzado con zapatillas que va viajando en un tren del tipo de los que comunican el Conurbano con la Ciudad de Buenos Aires de una manera muy especial, va colgado, se quedó del lado de afuera y viaja agarrado a las manijas de la puerta del vagón. Su pelo al viento muestra la velocidad del movimiento. Sus ojos desorbitados muestran desesperación, puede caerse al vacío si no se sostiene con fuerza de los barrotes que bordean la puerta. Va aferrado, viaja, pero no adentro ya sea sentado ó parado. Qué casualidad, justamente el empresario Constantini, dueño de “Exclusión” también es propietario del Proyecto Nordelta, otra variación del Conurbano: por aquí un barrio cerrado para los adinerados, pocos dueños de los campos con muchas vacas y sembradíos de soja transgénica, por allá los excluidos que viajan como pueden en los trenes del Conurbano, a veces, colgados de sus puertas. Dos imágenes, dos universos separados como los representados en el mural de Carlos Alonso divididos por una cinta celeste y blanca, dos mundos: uno por arriba, el otro por abajo; en el primero se muestra gente sonriente, en pose: artistas, tal vez Susana Giménez y Mirta Legrand con periodistas, empresarios y políticos; en el de abajo subyace la ciudad gris, destrozada, miserable con una imagen del Che Guevara muerto. ¿No serán interdependientes estos mundos? ¿Sostendrá el oculto, el de abajo, al de arriba? ¿Informarán los periodistas que figuran en el universo superior sobre la vida de los que habitan el mundo de abajo?
Entonces pienso en la canción de “Fuerte Apache” llamada “Periodistas Marginarios” que dice más ó menos esto: ‘Dejen de hablar del barrio, guárdense su comentario, no viven acá donde a diario hay mucha gente trabajando, rompiéndose el lomo día a día, manteniendo a una familia para después ver en la tele como a los pobres los discriminan, no son todos delincuentes como dicen periodistas…’; ó al menos ciertos periodistas que ganan mucho dinero mostrando el mapa de la inseguridad y también los barrios más humildes, pidiendo “mano dura” a la policía y criminalizando la pobreza, además, según la canción, confunden Ciudadela con las “favelas cariocas”, lo cual ofende mucho a los músicos de esta banda que representa a su barriada. Y pienso: ¿Serán interdependientes estos dos mundos? ¿No se beneficiarán unos del trabajo mal pago de otros? ¿Y qué hay de las políticas públicas? ¿Qué lugar le quedó al Estado interviniendo al menos desde la Salud y la Escuela después de 1990? Y pienso en el cuento “El hombre del casco azul” de Washington Cucurto: “Hola, chiris queriditos. Bienvenidos a una mañana de mi vida. Hoy viajaremos con el Hombre del Casco Azul, ese soy yo.”4 Él, Santiago Vega: un repositor del supermercado Coto. ¿Sabemos algo de este trabajo? Sí, del trabajo de repositor de productos en las góndolas de algún Supermercado. Seguramente: nada. ¿Quién se ocuparía de conocer un trabajo hecho por “los invisibles”, esos que están en la parte gris del cuadro nombrado de Carlos Alonso? Un trabajo que hacen muchos de los que vienen todos los días del Conurbano, a veces, viajando colgados en los trenes. Los invisibles, los que luchan todos los días para sobrevivivir y que no salen en los medios y cuando lo hacen en general resultan muy maltratados, ciudadanos ó extranjeros que también construyen esta Nación, los que seguramente construyen de verdad esta Nación. Los que realmente se perjudican con la existencia de un Estado ausente, del Estado que “dilapida su dinero” según el criterio de ciertos periodistas seguidores aún hoy día del ya fallecido Bernardo Neustadt. Los invisibles, los que sobreviven como pueden que caen seguramente del lado de la barbarie, los que están escondidos, ocultados, más que “al abrigo”5, entonces pienso que tal vez si miramos allí, en lo que está subyacente, ó mejor dicho en los que están subyacentes, podamos encontrar alguna luz para comenzar a develar el enigma de la organización política de la República.
Referencias:
Sarmiento, Domingo Faustino. “Facundo” Editorial Kapeluz, 1971, Bs. As. Pág 54
2 Soriano, Osvaldo. “Cuentos de los años felices” Sudamericana, 1993, Bs.As. Pág 31 a 35.
3 Bartoletti, Tomás y Fava, Julián “La querella del infinito malo” en El Río sin orillas 3, 2009 Pág 32 a 34.
4 Cucurto, Washington (seudónimo de Santiago Vega) “El hombre del casco azul” Cooperativa La Juven Guardia.
5 Saer, Juan José. “Cuentos Completos” 1957-2000 Seix Barral Buenos Aires. 2001
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Primer cuatrimestre 2010.
Sarmiento en los comienzos del Facundo publicado en 1845 hace referencia al “monstruo que nos propone el enigma de la organización política de la República” 1 la esfinge argentina, seguramente identificando con ella a Rosas; la “esfinge”: figura que propone como el misterio de nuestro país, misterio que desafía a la razón y que es necesario desentrañar. Me quedo además y para discutir, con el enunciado sarmientino de la “civilización y la barbarie”: dicotomía que produce una imagen tan arraigada en la sociedad argentina y que ha penetrado tan fuertemente a una institución muy importante de la Nación como es la Escuela. Pienso en lo que producen estos dos conceptos que marcan una frontera que divide a nuestro país: por aquí la clara civilización, por allá la oscura barbarie. Aparece entonces la lógica de la división fronteriza: ¿quiénes son los nuestros y quiénes son los otros? Entonces me acuerdo del proyecto fundacional de la Argentina de la generación de Sarmiento, la generación de 1880: la de una Nación que producía una profunda exclusión de las mayorías con una minoría muy adinerada, dueña de los campos con sus vacas que gastaba a mansalva su fortuna producida sin el esfuerzo de su trabajo, en el Viejo Continente. Y vuelvo, vuelvo a la figura de la frontera y con ella a la del desierto. Ese desierto de Neuquén que un Osvaldo Soriano joven recorre con su padre en sendas motos camino a Plaza Huincul para ver los pozos de YPF mientras en el transistor “se apagaba la voz de Julio Sosa por los acordes de otra marcha militar”. Soriano habla de un padre que nunca ganó un peso sin trabajar y que diseñó un oleoducto inútil, dibujo que se “le extravió en otro porrazo y las torres ya son de otros más rápidos que él”2.
Entonces pienso en otra frontera y en cierto modo, en otro desierto: el Conurbano y leo “La querella del infinito malo” de Bartoletti y Fava donde los autores presentan dos imágenes arquitectónicas bien opuestas: la planta libre y el rascacielos de Puerto Madero y la Avenida del Libertador con vista al río y palier privado y del otro lado un “tejido epitelial que no echa raíces en el humus de su suelo”. Y preguntan: ¿y la mítica pampeana? Y responden: de elegía mítica pasó a una sórdida noticia policial, “de Sherlock Holmes al oficial Barraza, pasando por punteros políticos y dealers”. Entonces definen al conurbano como una mancha sobre la superficie, una epidermis que nos forma e informa. Y agregan: “y si en el siglo XIX crecía el desierto- o en su revés ciudadano: la frontera-, hoy crecen una serie de variaciones” ¿Qué lo delimita? ¿Quiénes los delimitan? ¿Los mapas de la inseguridad ó las políticas públicas?3 Así estas imágenes arquitectónicas me hacen pensar en una obra expuesta en el Malba perteneciente a la Colección de Eduardo Constantini llamada “Exclusión” de Pablo Suárez que muestra a un joven con el torso desnudo, un descamisado literal, vestido con un jean y calzado con zapatillas que va viajando en un tren del tipo de los que comunican el Conurbano con la Ciudad de Buenos Aires de una manera muy especial, va colgado, se quedó del lado de afuera y viaja agarrado a las manijas de la puerta del vagón. Su pelo al viento muestra la velocidad del movimiento. Sus ojos desorbitados muestran desesperación, puede caerse al vacío si no se sostiene con fuerza de los barrotes que bordean la puerta. Va aferrado, viaja, pero no adentro ya sea sentado ó parado. Qué casualidad, justamente el empresario Constantini, dueño de “Exclusión” también es propietario del Proyecto Nordelta, otra variación del Conurbano: por aquí un barrio cerrado para los adinerados, pocos dueños de los campos con muchas vacas y sembradíos de soja transgénica, por allá los excluidos que viajan como pueden en los trenes del Conurbano, a veces, colgados de sus puertas. Dos imágenes, dos universos separados como los representados en el mural de Carlos Alonso divididos por una cinta celeste y blanca, dos mundos: uno por arriba, el otro por abajo; en el primero se muestra gente sonriente, en pose: artistas, tal vez Susana Giménez y Mirta Legrand con periodistas, empresarios y políticos; en el de abajo subyace la ciudad gris, destrozada, miserable con una imagen del Che Guevara muerto. ¿No serán interdependientes estos mundos? ¿Sostendrá el oculto, el de abajo, al de arriba? ¿Informarán los periodistas que figuran en el universo superior sobre la vida de los que habitan el mundo de abajo?
Entonces pienso en la canción de “Fuerte Apache” llamada “Periodistas Marginarios” que dice más ó menos esto: ‘Dejen de hablar del barrio, guárdense su comentario, no viven acá donde a diario hay mucha gente trabajando, rompiéndose el lomo día a día, manteniendo a una familia para después ver en la tele como a los pobres los discriminan, no son todos delincuentes como dicen periodistas…’; ó al menos ciertos periodistas que ganan mucho dinero mostrando el mapa de la inseguridad y también los barrios más humildes, pidiendo “mano dura” a la policía y criminalizando la pobreza, además, según la canción, confunden Ciudadela con las “favelas cariocas”, lo cual ofende mucho a los músicos de esta banda que representa a su barriada. Y pienso: ¿Serán interdependientes estos dos mundos? ¿No se beneficiarán unos del trabajo mal pago de otros? ¿Y qué hay de las políticas públicas? ¿Qué lugar le quedó al Estado interviniendo al menos desde la Salud y la Escuela después de 1990? Y pienso en el cuento “El hombre del casco azul” de Washington Cucurto: “Hola, chiris queriditos. Bienvenidos a una mañana de mi vida. Hoy viajaremos con el Hombre del Casco Azul, ese soy yo.”4 Él, Santiago Vega: un repositor del supermercado Coto. ¿Sabemos algo de este trabajo? Sí, del trabajo de repositor de productos en las góndolas de algún Supermercado. Seguramente: nada. ¿Quién se ocuparía de conocer un trabajo hecho por “los invisibles”, esos que están en la parte gris del cuadro nombrado de Carlos Alonso? Un trabajo que hacen muchos de los que vienen todos los días del Conurbano, a veces, viajando colgados en los trenes. Los invisibles, los que luchan todos los días para sobrevivivir y que no salen en los medios y cuando lo hacen en general resultan muy maltratados, ciudadanos ó extranjeros que también construyen esta Nación, los que seguramente construyen de verdad esta Nación. Los que realmente se perjudican con la existencia de un Estado ausente, del Estado que “dilapida su dinero” según el criterio de ciertos periodistas seguidores aún hoy día del ya fallecido Bernardo Neustadt. Los invisibles, los que sobreviven como pueden que caen seguramente del lado de la barbarie, los que están escondidos, ocultados, más que “al abrigo”5, entonces pienso que tal vez si miramos allí, en lo que está subyacente, ó mejor dicho en los que están subyacentes, podamos encontrar alguna luz para comenzar a develar el enigma de la organización política de la República.
Referencias:
Sarmiento, Domingo Faustino. “Facundo” Editorial Kapeluz, 1971, Bs. As. Pág 54
2 Soriano, Osvaldo. “Cuentos de los años felices” Sudamericana, 1993, Bs.As. Pág 31 a 35.
3 Bartoletti, Tomás y Fava, Julián “La querella del infinito malo” en El Río sin orillas 3, 2009 Pág 32 a 34.
4 Cucurto, Washington (seudónimo de Santiago Vega) “El hombre del casco azul” Cooperativa La Juven Guardia.
5 Saer, Juan José. “Cuentos Completos” 1957-2000 Seix Barral Buenos Aires. 2001
viernes, 23 de julio de 2010
escribe Silvia Melendez
Realice un ensayo breve sobre la cuestión de las fronteras a partir de la lectura de – al menos – un cuento, una canción y una de las pinturas compartidas y analizadas en el taller.
Cuento: “En el sur del mundo” de Sylvia Iparraguirre
Canción: “Ciudad Vacía” Attaque 77
Pintura: “El Hilo de la Vida” de Grupo Escombros
Una frontera es un límite, una línea divisoria que separa. Existen distintos tipos de fronteras: generacional, política, social, económica, territorial, religiosa, racial, de género. Fronteras creadas por el hombre y para el hombre; fronteras que el poder necesita.
En la pintura un hombre trata de subir por una soga que se está deshilachando ¿A dónde quiere llegar? ¿De qué o quién está escapando? ¿Qué hay allá arriba? ¿Podrá llegar o se cortará antes la soga?
La pintura tiene un texto: “El dominado aunque carece de todo, deja al futuro su herencia más valiosa: la implacable voluntad de vivir” ¿Por quién es dominado? Puede ser por el Estado: frontera política, social, económica, religiosa. Puede ser por el poder económico (megaempresas, terratenientes): frontera social, económica.
Está buscando una salida, se aferra a la soga. Quiere ascender: a la libertad, a los sueños, a dejar de ser invisible, a SER.
“… la implacable voluntad de vivir” : el dominado resiste, trata, tiene la esperanza de que la soga no se corte y que pueda llegar. Al igual que en “Ciudad Vacía”: “… duerman en paz que estamos bien así (en soledad, en la oscuridad de la noche. Duerman por siempre y déjennos la eternidad” hay dos ciudades: una de día donde vive la ostentación, inhabitable y otra de noche que destila encanto, que es un refugio para los noctámbulos (jóvenes – mayores: frontera generacional) donde deambulan quizá los cartoneros (ocupados – desocupados: frontera social)
En el cuento existe una frontera racial: los indios tehuelches por un lado y los galeses por el otro. Civilización y barbarie. Está presente el miedo a lo distinto. El miedo como frontera, como esa línea invisible que nos separa de los otros. El gobierno se encargó de correr la frontera geográfica, política, económica, social.
El “dominado” (del grupo Escombros) puede ser el indio de “En el Sur del Mundo” dominado por el gobierno a pesar de ser los dueños de esa región desde mucho antes de la llegada del hombre blanco. El gobierno se encargó de extinguirlos mientras los hombres blancos “duermen en paz”. Ese indio es el que deambula, no por la “Ciudad Vacía”, sino por la Patagonia Vacía mientras los colonos descansan, y pide que lo dejen vivir, que lo dejen en paz. Ese indio dominado, que carece de todo pero tiene voluntad de vivir.
Hoy en día, aún dominados, un grupo reducido de indios, en el norte, se aferran a esa frágil, débil y pobre soga que les tira la sociedad por esa implacable voluntad de vivir.
Silvia Inés Melendez
Cuento: “En el sur del mundo” de Sylvia Iparraguirre
Canción: “Ciudad Vacía” Attaque 77
Pintura: “El Hilo de la Vida” de Grupo Escombros
Una frontera es un límite, una línea divisoria que separa. Existen distintos tipos de fronteras: generacional, política, social, económica, territorial, religiosa, racial, de género. Fronteras creadas por el hombre y para el hombre; fronteras que el poder necesita.
En la pintura un hombre trata de subir por una soga que se está deshilachando ¿A dónde quiere llegar? ¿De qué o quién está escapando? ¿Qué hay allá arriba? ¿Podrá llegar o se cortará antes la soga?
La pintura tiene un texto: “El dominado aunque carece de todo, deja al futuro su herencia más valiosa: la implacable voluntad de vivir” ¿Por quién es dominado? Puede ser por el Estado: frontera política, social, económica, religiosa. Puede ser por el poder económico (megaempresas, terratenientes): frontera social, económica.
Está buscando una salida, se aferra a la soga. Quiere ascender: a la libertad, a los sueños, a dejar de ser invisible, a SER.
“… la implacable voluntad de vivir” : el dominado resiste, trata, tiene la esperanza de que la soga no se corte y que pueda llegar. Al igual que en “Ciudad Vacía”: “… duerman en paz que estamos bien así (en soledad, en la oscuridad de la noche. Duerman por siempre y déjennos la eternidad” hay dos ciudades: una de día donde vive la ostentación, inhabitable y otra de noche que destila encanto, que es un refugio para los noctámbulos (jóvenes – mayores: frontera generacional) donde deambulan quizá los cartoneros (ocupados – desocupados: frontera social)
En el cuento existe una frontera racial: los indios tehuelches por un lado y los galeses por el otro. Civilización y barbarie. Está presente el miedo a lo distinto. El miedo como frontera, como esa línea invisible que nos separa de los otros. El gobierno se encargó de correr la frontera geográfica, política, económica, social.
El “dominado” (del grupo Escombros) puede ser el indio de “En el Sur del Mundo” dominado por el gobierno a pesar de ser los dueños de esa región desde mucho antes de la llegada del hombre blanco. El gobierno se encargó de extinguirlos mientras los hombres blancos “duermen en paz”. Ese indio es el que deambula, no por la “Ciudad Vacía”, sino por la Patagonia Vacía mientras los colonos descansan, y pide que lo dejen vivir, que lo dejen en paz. Ese indio dominado, que carece de todo pero tiene voluntad de vivir.
Hoy en día, aún dominados, un grupo reducido de indios, en el norte, se aferran a esa frágil, débil y pobre soga que les tira la sociedad por esa implacable voluntad de vivir.
Silvia Inés Melendez
jueves, 22 de julio de 2010
trabajo de Juan Ignacio
Taller de lectura, escritura y discusión “La esfinge argentina: enigmas entorno a la Nación”
Juan Ignacio Sago
Este trabajo intenta responder a la consigna Nº 1 para la cual seleccioné la canción “Buenos Aires colina chata” de Homero Manzi, el cuento “El cautivo” de Jorge Luis Borges y la pintura “El matadero” de Carlos Alonso.
Al comienzo se incluye una cita perteneciente a la novela “Megafón, o la guerra” de Leopoldo Marechal –que recomiendo- y dónde se aborda las peripecias en torno a la esfinge de la Patria argentina.
-[…] Alguien me ha nombrado recién: ¿quién ha sido?
-Mi capitán, yo fui –le dijo Megafón.
-¿Y por qué?
-Mi capitán, asómese vuesamerced a estas ventanas.
Convidado de piedra o anónima errante, así lo hizo el Fundador. Y sus ojos de vasco, azulmar o verdeselva, recorrieron la Plaza de Mayo en busca de un horizonte perdido.
-¿Qué coño de ciudad es ésta?
-Mi capitán –le dijo Megafón-, es Buenos Aires, la ciudad que vuesamerced ha fundado.
-La que yo fundé aquí –protestó el vasco- se llamaba Ciudad de la Trinidad.
[…]
-Y puerto de Santa María de los Buenos Aires –añadió el Autodidacto-. ¡No hay que olvidar el puerto!
-¡Vaya puerto! –dijo el Fundador como en una reminiscencia enojosa-. ¡No cala el navegante ni dos pies de la altura del codillo! ¿Por qué le dieron a mi ciudad el nombre de mi puerto? ¿Y por qué mutilaron el nombre de mi puerto al escamotearle la glorificación de Nuestra Señora? ¡Buenos Aires! ¿A quién honran los aborígenes con ese nombre? ¿A un sistema de aire acondicionado?
-Mi capitán –adujo Megafón-, la idea evasiva del puerto ganó aquí una batalla. Y los habitantes de la ciudad, que debieron llamarse “trinitarios”, ahora se llaman “porteños”.
-¡Tales porteños –gritó el capitán- son unos hideputas ruines!
(Megafón, o la guerra, Leopoldo Marechal, 1970)
La fundación de la ciudad de Buenos Aires como la fundación de una nación, un pueblo o ciudad, inherentemente, supone el trazo de límites y fronteras. La demarcación de un espacio infinito se vuelve imprescindible para hacer tangible y “habitable” esa idea de la que es portador algún visionario y el grupo de personas que eventualmente lo acompañan.
La poesía de Homero Manzi que retoma la ventura de Juan de Garay, el Fundador, señala claramente cuáles eran aquellos límites –por cierto, arbitrarios y contingentes- entre los que se dio origen a la capital de las provincias unidas del Río de la Plata: la pampa, el riachuelo, el río y el desierto. Límites que hoy pueden descubrirse anacrónicos y, quizás, obsoletos pero que sirvieron para demarcar cuál era el sitio elegido, probablemente el lugar indicado para el nacimiento de aquel proyecto de ciudad y de civilización. Límites que, en efecto, trazan un afuera y un adentro, una exterioridad ajena a ese nuevo significado al que se ha dado origen y al que supuestamente se ha de pertenecer. Civilización y barbarie, son también las fronteras que delimitan el espacio y la temporalidad en que se circunscriben los personajes del cuento “El cautivo” de Jorge Luis Borges. Junín o Tapalqué, donde dice acontecer la historia, es zona de fortines; “un soldado que venía de tierra adentro” nos remite a las expediciones de “la conquista del desierto”; el “desierto” y la “vida bárbara” son las palabras que la cultura letrada elige para significar ese no-lugar que es todavía la futura pampa húmeda, cuna del “granero del mundo”.
Son esas mismas fronteras las que instauran un mundo de sentido y en su delimitación habilitan un juego de significaciones que vuelve inteligible aquella realidad política. Son esas mismas fronteras, las de una sociedad “civilizada” y un otro “bárbaro”, que hoy perviven y accionan de manera similar pero bajo otras formas. Por ejemplo, podría señalar, si bien con otros matices, la polarización que Washington Cucurto construye en su relato “El hombre de casco azul” entre el escalafón de los repositores de una cadena de supermercados y los clientes de aquel lugar. Los tiempos de unos y otros son distintos, los lugares de trabajo y esparcimientos de unos y otros tampoco son los mismos, en el lugar donde unos encuentran placer en el consumo de determinados productos, el otro encuentra el agobio pero también la posibilidad de un corte de mangas, una burla, a su rutina laboral de todos los días. Donde uno ve cajeras, repositores y empleaduchos sumisos y cansinos, el otro ve clientes panzones aburridos, tediosos y superficiales. En suma, las fronteras accionan como límites de tiempos y espacios pero, también, cumplen una función muy importante en el agenciamiento de las subjetividades y las identidades colectivas.
Manzi -lo mismo que Borges en “El cautivo”- habilita una lectura sobre cierta complicidad que habita entre la civilización y la barbarie, una mirada sobre ese par que no puede ser explicado por separado y de manera independiente, uno del otro. Tanto el bando “civilizante” como el bando de la “barbarie”, se erige frente a su contraimagen, es decir, frente a todo aquello que amenaza su –supuesta- esencia y que de manera positiva le hace de contrapeso. Como dos caras de una misma moneda, “civilización y barbarie” son dos fronteras que se enfrentan pero se cruzan, se rozan, se confunden y unen para hacer relato de una serie de hechos –luego, convertidos en acontecimientos de la Historia- que nombran el origen, el hito fundante de una patria que en algún lugar primero fue una idea, después la materialización de aquella idea y, hoy, una esfinge que se asoma y se oculta como un padre que abandonó a sus hijos mucho tiempo atrás y ahora tiene miedo de volver y presentarse.
Civilización y barbarie son dos fronteras que, a su vez, ejercen una violencia sobre ese origen común, el de la patria. Civilización y barbarie son las fronteras que un agrimensor anónimo (o no tanto) trazó sobre estas tierras y las cabezas de sus pobladores originarios. Civilización y barbarie, fueron categorías que sirvieron para callar a los que ya tenían vos y dotar de una vos autorizada a los que no tenían legitimidad para levantar la suya, viciada de intereses particulares. Civilización y barbarie sirvieron para nombrar lo que pasaría a ser lo ajeno, la amenaza destituyente –el desierto- y, también, para comenzar a nombrar la virtud propia anhelable, el destino inevitable –la realización de la patria- o lo que tiempo después conoceríamos como ese estar “condenados al éxito”.
Civilización y barbarie son las fronteras simbólicas que se utilizaron para practicar la misma violencia (simbólica y material) que Carlos Alonso se encargó de representar en su versión de “El Matadero” de Esteban Echeverría. Representación de la violencia (vuelta ineludible en el acto de violación de un unitario) que Echeverría también tuvo la habilidad de detectar y que se condensó en esa escena retratada por Alonso, la humanidad de un militante de las filas unitarias siendo ultrajado y violado por un grupo -o malón- de federales (identificados con el “régimen rosista”) que hacen de ese unitario su botín de guerra y el chivo expiatorio que hay que reventar. Como bien señaló Ricardo Piglia (La Argentina en pedazos, 1993), Sarmiento fue quien primero reanimó esa violencia del origen en nuestra literatura cuando, en su “Facundo”, frente a los bárbaros sentencia aquella frase de que “las ideas no se matan”, y será luego Echeverría quien se encargue de volver a poner sobre el tapete esa violencia mediante los sucesos que narra en “El Matadero”. En los 60, le tocó a Carlos Alonso volver traducir al lenguaje pictórico esa violencia, dotándola de nuevos matices que adquieren la forma de una pregunta intempestiva ante la situación política de aquel momento y la nueva afrenta ideológica que, por entonces, se desarrolla.
Para finalizar, vuelvo sobre el diálogo que Leopoldo Marechal recrea entre Juan de Garay, el Fundador y su personaje Megafón, y que me refiere a esta idea de patria o de esfinge de la patria que todo el tiempo -mediante los debates que aquí sostuvimos- volvemos a traer porque la consideramos una figura “perdida” o “latente” que desde algún buen lugar siempre parece ser necesario tener que re-habilitar. La ficción de Marechal me hizo volver a pensar en esas vicisitudes que todo origen acarrea y todo lo extraño y hasta absurdo que luego, aquella idea primigenia, puede devenir por la estupidez o la inocencia de constantemente repetirla sin tratar de cuestionarla en su origen y su supuesta razón de ser.
Juan Ignacio Sago
Este trabajo intenta responder a la consigna Nº 1 para la cual seleccioné la canción “Buenos Aires colina chata” de Homero Manzi, el cuento “El cautivo” de Jorge Luis Borges y la pintura “El matadero” de Carlos Alonso.
Al comienzo se incluye una cita perteneciente a la novela “Megafón, o la guerra” de Leopoldo Marechal –que recomiendo- y dónde se aborda las peripecias en torno a la esfinge de la Patria argentina.
-[…] Alguien me ha nombrado recién: ¿quién ha sido?
-Mi capitán, yo fui –le dijo Megafón.
-¿Y por qué?
-Mi capitán, asómese vuesamerced a estas ventanas.
Convidado de piedra o anónima errante, así lo hizo el Fundador. Y sus ojos de vasco, azulmar o verdeselva, recorrieron la Plaza de Mayo en busca de un horizonte perdido.
-¿Qué coño de ciudad es ésta?
-Mi capitán –le dijo Megafón-, es Buenos Aires, la ciudad que vuesamerced ha fundado.
-La que yo fundé aquí –protestó el vasco- se llamaba Ciudad de la Trinidad.
[…]
-Y puerto de Santa María de los Buenos Aires –añadió el Autodidacto-. ¡No hay que olvidar el puerto!
-¡Vaya puerto! –dijo el Fundador como en una reminiscencia enojosa-. ¡No cala el navegante ni dos pies de la altura del codillo! ¿Por qué le dieron a mi ciudad el nombre de mi puerto? ¿Y por qué mutilaron el nombre de mi puerto al escamotearle la glorificación de Nuestra Señora? ¡Buenos Aires! ¿A quién honran los aborígenes con ese nombre? ¿A un sistema de aire acondicionado?
-Mi capitán –adujo Megafón-, la idea evasiva del puerto ganó aquí una batalla. Y los habitantes de la ciudad, que debieron llamarse “trinitarios”, ahora se llaman “porteños”.
-¡Tales porteños –gritó el capitán- son unos hideputas ruines!
(Megafón, o la guerra, Leopoldo Marechal, 1970)
La fundación de la ciudad de Buenos Aires como la fundación de una nación, un pueblo o ciudad, inherentemente, supone el trazo de límites y fronteras. La demarcación de un espacio infinito se vuelve imprescindible para hacer tangible y “habitable” esa idea de la que es portador algún visionario y el grupo de personas que eventualmente lo acompañan.
La poesía de Homero Manzi que retoma la ventura de Juan de Garay, el Fundador, señala claramente cuáles eran aquellos límites –por cierto, arbitrarios y contingentes- entre los que se dio origen a la capital de las provincias unidas del Río de la Plata: la pampa, el riachuelo, el río y el desierto. Límites que hoy pueden descubrirse anacrónicos y, quizás, obsoletos pero que sirvieron para demarcar cuál era el sitio elegido, probablemente el lugar indicado para el nacimiento de aquel proyecto de ciudad y de civilización. Límites que, en efecto, trazan un afuera y un adentro, una exterioridad ajena a ese nuevo significado al que se ha dado origen y al que supuestamente se ha de pertenecer. Civilización y barbarie, son también las fronteras que delimitan el espacio y la temporalidad en que se circunscriben los personajes del cuento “El cautivo” de Jorge Luis Borges. Junín o Tapalqué, donde dice acontecer la historia, es zona de fortines; “un soldado que venía de tierra adentro” nos remite a las expediciones de “la conquista del desierto”; el “desierto” y la “vida bárbara” son las palabras que la cultura letrada elige para significar ese no-lugar que es todavía la futura pampa húmeda, cuna del “granero del mundo”.
Son esas mismas fronteras las que instauran un mundo de sentido y en su delimitación habilitan un juego de significaciones que vuelve inteligible aquella realidad política. Son esas mismas fronteras, las de una sociedad “civilizada” y un otro “bárbaro”, que hoy perviven y accionan de manera similar pero bajo otras formas. Por ejemplo, podría señalar, si bien con otros matices, la polarización que Washington Cucurto construye en su relato “El hombre de casco azul” entre el escalafón de los repositores de una cadena de supermercados y los clientes de aquel lugar. Los tiempos de unos y otros son distintos, los lugares de trabajo y esparcimientos de unos y otros tampoco son los mismos, en el lugar donde unos encuentran placer en el consumo de determinados productos, el otro encuentra el agobio pero también la posibilidad de un corte de mangas, una burla, a su rutina laboral de todos los días. Donde uno ve cajeras, repositores y empleaduchos sumisos y cansinos, el otro ve clientes panzones aburridos, tediosos y superficiales. En suma, las fronteras accionan como límites de tiempos y espacios pero, también, cumplen una función muy importante en el agenciamiento de las subjetividades y las identidades colectivas.
Manzi -lo mismo que Borges en “El cautivo”- habilita una lectura sobre cierta complicidad que habita entre la civilización y la barbarie, una mirada sobre ese par que no puede ser explicado por separado y de manera independiente, uno del otro. Tanto el bando “civilizante” como el bando de la “barbarie”, se erige frente a su contraimagen, es decir, frente a todo aquello que amenaza su –supuesta- esencia y que de manera positiva le hace de contrapeso. Como dos caras de una misma moneda, “civilización y barbarie” son dos fronteras que se enfrentan pero se cruzan, se rozan, se confunden y unen para hacer relato de una serie de hechos –luego, convertidos en acontecimientos de la Historia- que nombran el origen, el hito fundante de una patria que en algún lugar primero fue una idea, después la materialización de aquella idea y, hoy, una esfinge que se asoma y se oculta como un padre que abandonó a sus hijos mucho tiempo atrás y ahora tiene miedo de volver y presentarse.
Civilización y barbarie son dos fronteras que, a su vez, ejercen una violencia sobre ese origen común, el de la patria. Civilización y barbarie son las fronteras que un agrimensor anónimo (o no tanto) trazó sobre estas tierras y las cabezas de sus pobladores originarios. Civilización y barbarie, fueron categorías que sirvieron para callar a los que ya tenían vos y dotar de una vos autorizada a los que no tenían legitimidad para levantar la suya, viciada de intereses particulares. Civilización y barbarie sirvieron para nombrar lo que pasaría a ser lo ajeno, la amenaza destituyente –el desierto- y, también, para comenzar a nombrar la virtud propia anhelable, el destino inevitable –la realización de la patria- o lo que tiempo después conoceríamos como ese estar “condenados al éxito”.
Civilización y barbarie son las fronteras simbólicas que se utilizaron para practicar la misma violencia (simbólica y material) que Carlos Alonso se encargó de representar en su versión de “El Matadero” de Esteban Echeverría. Representación de la violencia (vuelta ineludible en el acto de violación de un unitario) que Echeverría también tuvo la habilidad de detectar y que se condensó en esa escena retratada por Alonso, la humanidad de un militante de las filas unitarias siendo ultrajado y violado por un grupo -o malón- de federales (identificados con el “régimen rosista”) que hacen de ese unitario su botín de guerra y el chivo expiatorio que hay que reventar. Como bien señaló Ricardo Piglia (La Argentina en pedazos, 1993), Sarmiento fue quien primero reanimó esa violencia del origen en nuestra literatura cuando, en su “Facundo”, frente a los bárbaros sentencia aquella frase de que “las ideas no se matan”, y será luego Echeverría quien se encargue de volver a poner sobre el tapete esa violencia mediante los sucesos que narra en “El Matadero”. En los 60, le tocó a Carlos Alonso volver traducir al lenguaje pictórico esa violencia, dotándola de nuevos matices que adquieren la forma de una pregunta intempestiva ante la situación política de aquel momento y la nueva afrenta ideológica que, por entonces, se desarrolla.
Para finalizar, vuelvo sobre el diálogo que Leopoldo Marechal recrea entre Juan de Garay, el Fundador y su personaje Megafón, y que me refiere a esta idea de patria o de esfinge de la patria que todo el tiempo -mediante los debates que aquí sostuvimos- volvemos a traer porque la consideramos una figura “perdida” o “latente” que desde algún buen lugar siempre parece ser necesario tener que re-habilitar. La ficción de Marechal me hizo volver a pensar en esas vicisitudes que todo origen acarrea y todo lo extraño y hasta absurdo que luego, aquella idea primigenia, puede devenir por la estupidez o la inocencia de constantemente repetirla sin tratar de cuestionarla en su origen y su supuesta razón de ser.
lunes, 19 de julio de 2010
Trabajo de María Cristina
Cuando intenté recordar en qué cine había visto “El secreto…” por primera vez fue casi un imposible.Me di cuenta, entonces,que el detalle era anecdótico,porque,en realidad,Campanella me había introducido dentro del Palacio de Justicia,borrando la primera frontera,entre ficción y realidad.Cuando al atardecer,crucé Talcahuano en oblicuo,desde Corrientes,hacia él,y lo vi repentinamente iluminado por el Bicentenario,me di cuenta también que jamás sería el mismo;ni el oscuro,cotidiano y farragoso,lleno de vendedores ambulantes,abogados litigantes y oficiales de justicia desdibujados entre sus papeles,ni éste de la hora azul,porque el de la ficción era para mí el único válido.”¿Sabés cuál es la pasión de un tipo,de los tipos?pregunta Pablo a Benjamin Espósito y él asiente y comprende.¿Sabés cuál es la tuya? Me pregunté a mí misma,cuando miré el film por cuarta vez,para escribir estas líneas.Dándome cuenta –que como Benjamin,en su cuaderno-sólo podía anotar frases,oraciones,detalles,porque la trama total cabalgaba por el gigantesco palacio y me llevaba,redecubriendo mi pasión por el cine,ése de los amores así,en suspenso…porque toda la pelìcula es estar en tensión,en un susurro,descifrando la letra “a”faltante.También y porqué no la “a” de Argentina y la del amor.La de la máquina redescubierta veinticinco años después que es la de la escritura legal que debería constituir justicia y la ficcional para hacer justicia a la vida.Hay muchas puertas en el Palacio,ése del patio de mármol en dameros,pero Irene está pendiente de la suya.Lista y dispuesta a cerrarla tras Benjamín y ella,para irse lejos;o dispuesta para cerrarla tras los dos y develar el secreto.Pero en ese 74 de la Argentina,él introduce a Pablo Sandoval,el suboficial de justicia del Juzgado,su amigo,el tercero.Pablo la piropea,Pablo salta las obligaciones y roba las cartas de Isidoro Gomez,el asesino,de la casa de sus madre.Pablo asume la identidad de Benjamín y entrega la vida.Por una pasión que es la amistad aunque él sólo reconozca la pasión del alcohol.Ricardo Morales tendrá que descubrir a los asesinos de Liliana Colotto y Benjamín a los de Pablo, para poder eliminar al tercero y escribir la novela , y decirle el amor a Irene Hastings.Espósito ha tomado el ropaje de juez en el momento en que el asesino declara y ella,el de su oficial de justicia,o el de Liliana,con los ojos abiertos,sin odio,visualizando a su asesino ,a quien ha abierto la puerta,esa mañana definitiva.Sólo hay una secuencia que me sustrae al Palacio,que me hace dar vuelta el tablero,y sin piedad también sustraerme al idilio.Olvidarme de Perry Mason, de Mike Hamer,detectives del 60 y de esos “Tres Chiflados”,que tal vez cruelmente,prefiguren el triángulo,queriendo mantener la adolescencia provinciana ,atrapada en el álbum con papel de seda sobre las fotos,tan de la década.Y esa secuencia a la que aludo es la del personaje de Morales,dueño del film,a ratos,arquetipo de la novela negra,custodio mounstruoso,creador de silencio,subrayador para el otro de una vida vacía para purgar,que crea ese prisionero,quien justifica su existencia,en una casa enrejada:”Vos dijiste perpetua”.Alguien intentó decir el emblemático “Nunca más” en “La historia oficial” y este justiciero que lucha contra el humano olvido,dice “Perpetua” porque se erige en dueño de 25 años de su vida para materializar su deseo y para decir que fue el único hombre de Liliana. El joven ayudante que sirve café parte, respondiendo al mandato de Irene:”Nene andáte”.En los dos tiempos de la acción hay un joven ayudante cerca de ella,testigo,novio imaginario,de aquella joven Irene que no se dio espacio para su extrema juventud,porque ya era jefa en el Palacio y prontamente busca matrimonio e hijos.Pero ella espera y logra anular la vieja impotencia de los dos,hecha de dos manos en la ventanilla del tren y un adiós desgarrado en el andén del viejo Retiro.Traspone la frontera del solitario despacho,la de la Argentina del 74,la de la familia constituída,la de la Richmond lejana y favorable al amor,para “ aunque no sea fácil” decirle a la vejez,la del país en tiranía,la de las desapariciones y el autoritarismo,que puede ser borrada a fuerza de juventud y de justicia arraigada,más allá del Palacio de Talcahuano,y de sus laberintos porteños tan borgianos.Alazraki dice dialogando con Borges que en el cuento el punto de partida son las situaciones y así nos muestra a”E lcautivo en ese punto esencial que agota su vida que como la de cada individuo-recordando a Shopenhauer es una tragedia pero examinada en sus detalles es una comedia.En esa letra que contiene el universo en “El Aleph” Borges y Espósito dialogan en” Robertino” sobre “un ángel vestido de luto”….y en la posibilidad de crear tantas fronteras ficcionales como exige “toda novela,creadora de caracteres.” María Cristina Dallas.
Filmografía:”La historia oficial” de Puenzo (Argentina-1985) y “El secreto de sus ojos” de Campanella.(Argentina,2009)
Bibliografía:Borges,Jorge luis :Obra completa.Emecé,2010 y Alazraki,Jaime:La prosa narrativa de Borges.Gredos.Madrid,1970.
Filmografía:”La historia oficial” de Puenzo (Argentina-1985) y “El secreto de sus ojos” de Campanella.(Argentina,2009)
Bibliografía:Borges,Jorge luis :Obra completa.Emecé,2010 y Alazraki,Jaime:La prosa narrativa de Borges.Gredos.Madrid,1970.
domingo, 18 de julio de 2010
trabajo de Mario
Trabajo práctico para el curso “La esfinge argentina: enigmas en torno a la Nación”
Alumno: Mario L. H. Giacone
La voz y la mirada en el imaginario argentino
Fundamentación
La voces y las miradas, manifestándose individualmente o como un colectivo, dialógicamente o grupalmente, ocupan un lugar determinante en las historias de las comunidades y sus tradiciones.
La voz, portadora de la palabra, expresión de ideas y sueños, de lealtades y traiciones, surge desde un personaje que llega con su mensaje a la comunidad y se hace multitud de voces a lo largo del tiempo, aunque esa primera voz enmudezca.
La mirada, que muchas veces es acompañada por el gesto, habla en su silencio, indaga al otro, muestra significativamente la polaridad de los sentimientos: amor-odio, transmite acuerdos entre todos en momentos decisivos.
En nuestro caso, esas voces y esas miradas pertenecen a personajes que luchan por la libertad y la justicia buscando la verdad en dos períodos claves de nuestra historia. Unas y otras terminan cruzándose y fraternizan. De ahí su valoración y su vigencia en todos los cambios o conflictos de la sociedad.
-“La revolución es un sueño eterno”- novela de Andrés Rivera-Castelli-la voz de la expresión revolucionaria y su silenciamiento. El dilema entre el ser y el hacer en el proyecto de nación.
-“El secreto de sus ojos”- film de José Campanella”-, la impunidad y la verdad, la mirada, los caminos de la justicia.
La voz de Castelli es la voz de la revolución, la que lleva las ideas y la acción revolucionaria, ya desde 1807, durante las invasiones inglesas, hasta la formación de la del gobierno criollo, el que cumple lo dispuesto por la Primera Junta en Córdoba y Cochabamba, que otorga derechos y libertades a los pueblos del norte, sin prolegómenos y hasta con violencia, en nombre de los oprimidos y alterando la vida de la sociedad tradicional.
Esa voz es silenciada por la fatalidad que se abate sobre su cuerpo y por la contrarrevolución, quien le inicia un juicio que queda inconcluso. Solo su mirada y el silencio del que escucha las otras voces y lee el pensamiento de sus amigos y enemigos. En esas condiciones escribe: “Mirenme. Ustedes me cortaron la lengua. ¿ustedes tienen miedo a la palabra?. Y ese miedo se los vi. a ustedes en la cara,..y vi como se les retorcía, y como les retorcía las tripas”.
También ve “más allá” e intuye el futuro como una pérdida de sentido, un fracaso de la revolución, y escribe póstumamente: “si ves el futuro, dile que no vuelva”.
Este hombre, junto con Moreno y Belgrano, se atrevió a traspasar los límites entre el sometimiento a la corona española, al nuevo país que daba su primer grito de libertad, vasto en su configuración física pero precario como nación. También esos dramáticos pasajes se ven en la vibración apasionada de su voz, que resonó en los pasillos del Cabildo, en la Córdoba rebelde y en los valles y desiertos del Alto Perú, a su silencio definitivo, y de este a la elocuencia de la mirada y la potencia de sus frases escritas.
A más de un siglo y medio de la Revolución, la mirada de Irene, en la película “El secreto de sus ojos”, indagante y seductora, penetra la de un personaje de la represión y la impunidad, produce atracción y rechazo al mismo tiempo, prescinde de los artilugios legales, apunta al sexo y al miedo de esa otra mirada culpable,”la mirada del otro”, su voz restallante lo interpela con violencia. Él solo alcanza a decir:-Ustedes están locos-. Se puede pensar que solo en medio de esa “locura” improvisada, se puede desenterrar la verdad. En ese momento se siente que a la imagen de la justicia se la ha caído la venda de los ojos y mira horrorizada y furiosa como “esa otra” se adueña de sus atributos.
Irene se erige como símbolo justiciero de aquellos que fueron asesinados o torturados, se aparta de las normas burocráticas de la ley para encontrar la verdad y el sinceramiento del culpable por medio de su sugestiva mirada y el desafío verbal. Lo logra, pero a pesar de ello, los mecanismos de un estado represor y corrupto, que ya estaba en funcionamiento, tornan inservible el testimonio, se lo desconoce, todo queda impune y, encima, el asesino es rehabilitado. Después de muchos años le llega la condena, que lleva a cabo el marido de la víctima, desafiando a la justicia que dijo “perpetua” y no cumplió.
Benjamín mira interiormente su pasado y va escribiendo cada suceso desde el dolor y los afectos: el caso que resulta impune, su frustrante resolución, su entrañable amigo asesinado e Irene, que ahora es su presente y su porvenir.
Castelli solo observa. Prolonga y agudiza su mirada intentando adivinar el pensamiento de los otros, algunas veces gesticula y se interroga a sí mismo y a esas últimas imágenes y personajes que lo rodean: Buenos Aires, “la ciudad maldita” y el río, envueltos en la bruma, los objetos y libros que lega, los hombres que lo juzgan, su médico, su amante, su primo Belgrano, Monteagudo..
Castelli escribe como aferrándose a la vida, complementando su mirada. Son frases breves y definitivas garabateadas en el papel, que hablan de la utopía revolucionaria y de su muerte y de otras muertes.
Castelli agoniza y muere, pero su ser y su mensaje son recuperados por las generaciones venideras a lo largo de doscientos años. ¿Habrá entrevisto en esos últimos momentos el futuro que invoca y que se repetirían historias de dolor, de sangre y de muertes entre sus compatriotas en ese país que despertaba?.
Irene y Benjamín ya no temen, han encontrado el amor en la búsqueda de la verdad, aunque la justicia no los haya correspondido.
Por encima de ellos están los poderes que avanzaron impunemente sobre las leyes y los logros obtenidos con tanto sacrificio a lo largo de sus vidas.
La voz, la mirada y la acción humana, corporizan el ideal revolucionario de 1810 y les da un sentido, que al ser abortadas, quedan como una meta inalcanzable. También son herramientas que indagan en nombre de la justicia y la verdad en los años 70´, sepultadas en la memoria de sus hacedores.
En el transcurso de la Historia, la aparición de esas voces y esas miradas y el mantenimiento de la memoria, en unos períodos son débiles en su soledad, y en otros son multitudes que se solidarizan. Esto nos da la pauta de que el ideal revolucionario y la vigencia de la verdad, la justicia y la igualdad para todos, sigue vivo.
Las voces de la verdad, en su expresión oral o escrita, son un eco que no se apaga y los secretos que encierran las miradas, tarde o temprano, se revelan, se transforman en una realidad tangible y se proyectan hacia el futuro.
Cuando esas voces y esas miradas, mancomunadamente, se expresan en plenitud, pasan a la acción y hacen justicia a la memoria. Es el momento que despertamos de ese sueño que parecía eterno.
Alumno: Mario L. H. Giacone
La voz y la mirada en el imaginario argentino
Fundamentación
La voces y las miradas, manifestándose individualmente o como un colectivo, dialógicamente o grupalmente, ocupan un lugar determinante en las historias de las comunidades y sus tradiciones.
La voz, portadora de la palabra, expresión de ideas y sueños, de lealtades y traiciones, surge desde un personaje que llega con su mensaje a la comunidad y se hace multitud de voces a lo largo del tiempo, aunque esa primera voz enmudezca.
La mirada, que muchas veces es acompañada por el gesto, habla en su silencio, indaga al otro, muestra significativamente la polaridad de los sentimientos: amor-odio, transmite acuerdos entre todos en momentos decisivos.
En nuestro caso, esas voces y esas miradas pertenecen a personajes que luchan por la libertad y la justicia buscando la verdad en dos períodos claves de nuestra historia. Unas y otras terminan cruzándose y fraternizan. De ahí su valoración y su vigencia en todos los cambios o conflictos de la sociedad.
-“La revolución es un sueño eterno”- novela de Andrés Rivera-Castelli-la voz de la expresión revolucionaria y su silenciamiento. El dilema entre el ser y el hacer en el proyecto de nación.
-“El secreto de sus ojos”- film de José Campanella”-, la impunidad y la verdad, la mirada, los caminos de la justicia.
La voz de Castelli es la voz de la revolución, la que lleva las ideas y la acción revolucionaria, ya desde 1807, durante las invasiones inglesas, hasta la formación de la del gobierno criollo, el que cumple lo dispuesto por la Primera Junta en Córdoba y Cochabamba, que otorga derechos y libertades a los pueblos del norte, sin prolegómenos y hasta con violencia, en nombre de los oprimidos y alterando la vida de la sociedad tradicional.
Esa voz es silenciada por la fatalidad que se abate sobre su cuerpo y por la contrarrevolución, quien le inicia un juicio que queda inconcluso. Solo su mirada y el silencio del que escucha las otras voces y lee el pensamiento de sus amigos y enemigos. En esas condiciones escribe: “Mirenme. Ustedes me cortaron la lengua. ¿ustedes tienen miedo a la palabra?. Y ese miedo se los vi. a ustedes en la cara,..y vi como se les retorcía, y como les retorcía las tripas”.
También ve “más allá” e intuye el futuro como una pérdida de sentido, un fracaso de la revolución, y escribe póstumamente: “si ves el futuro, dile que no vuelva”.
Este hombre, junto con Moreno y Belgrano, se atrevió a traspasar los límites entre el sometimiento a la corona española, al nuevo país que daba su primer grito de libertad, vasto en su configuración física pero precario como nación. También esos dramáticos pasajes se ven en la vibración apasionada de su voz, que resonó en los pasillos del Cabildo, en la Córdoba rebelde y en los valles y desiertos del Alto Perú, a su silencio definitivo, y de este a la elocuencia de la mirada y la potencia de sus frases escritas.
A más de un siglo y medio de la Revolución, la mirada de Irene, en la película “El secreto de sus ojos”, indagante y seductora, penetra la de un personaje de la represión y la impunidad, produce atracción y rechazo al mismo tiempo, prescinde de los artilugios legales, apunta al sexo y al miedo de esa otra mirada culpable,”la mirada del otro”, su voz restallante lo interpela con violencia. Él solo alcanza a decir:-Ustedes están locos-. Se puede pensar que solo en medio de esa “locura” improvisada, se puede desenterrar la verdad. En ese momento se siente que a la imagen de la justicia se la ha caído la venda de los ojos y mira horrorizada y furiosa como “esa otra” se adueña de sus atributos.
Irene se erige como símbolo justiciero de aquellos que fueron asesinados o torturados, se aparta de las normas burocráticas de la ley para encontrar la verdad y el sinceramiento del culpable por medio de su sugestiva mirada y el desafío verbal. Lo logra, pero a pesar de ello, los mecanismos de un estado represor y corrupto, que ya estaba en funcionamiento, tornan inservible el testimonio, se lo desconoce, todo queda impune y, encima, el asesino es rehabilitado. Después de muchos años le llega la condena, que lleva a cabo el marido de la víctima, desafiando a la justicia que dijo “perpetua” y no cumplió.
Benjamín mira interiormente su pasado y va escribiendo cada suceso desde el dolor y los afectos: el caso que resulta impune, su frustrante resolución, su entrañable amigo asesinado e Irene, que ahora es su presente y su porvenir.
Castelli solo observa. Prolonga y agudiza su mirada intentando adivinar el pensamiento de los otros, algunas veces gesticula y se interroga a sí mismo y a esas últimas imágenes y personajes que lo rodean: Buenos Aires, “la ciudad maldita” y el río, envueltos en la bruma, los objetos y libros que lega, los hombres que lo juzgan, su médico, su amante, su primo Belgrano, Monteagudo..
Castelli escribe como aferrándose a la vida, complementando su mirada. Son frases breves y definitivas garabateadas en el papel, que hablan de la utopía revolucionaria y de su muerte y de otras muertes.
Castelli agoniza y muere, pero su ser y su mensaje son recuperados por las generaciones venideras a lo largo de doscientos años. ¿Habrá entrevisto en esos últimos momentos el futuro que invoca y que se repetirían historias de dolor, de sangre y de muertes entre sus compatriotas en ese país que despertaba?.
Irene y Benjamín ya no temen, han encontrado el amor en la búsqueda de la verdad, aunque la justicia no los haya correspondido.
Por encima de ellos están los poderes que avanzaron impunemente sobre las leyes y los logros obtenidos con tanto sacrificio a lo largo de sus vidas.
La voz, la mirada y la acción humana, corporizan el ideal revolucionario de 1810 y les da un sentido, que al ser abortadas, quedan como una meta inalcanzable. También son herramientas que indagan en nombre de la justicia y la verdad en los años 70´, sepultadas en la memoria de sus hacedores.
En el transcurso de la Historia, la aparición de esas voces y esas miradas y el mantenimiento de la memoria, en unos períodos son débiles en su soledad, y en otros son multitudes que se solidarizan. Esto nos da la pauta de que el ideal revolucionario y la vigencia de la verdad, la justicia y la igualdad para todos, sigue vivo.
Las voces de la verdad, en su expresión oral o escrita, son un eco que no se apaga y los secretos que encierran las miradas, tarde o temprano, se revelan, se transforman en una realidad tangible y se proyectan hacia el futuro.
Cuando esas voces y esas miradas, mancomunadamente, se expresan en plenitud, pasan a la acción y hacen justicia a la memoria. Es el momento que despertamos de ese sueño que parecía eterno.
Trabajo de Mariana y misma aclaración
Curso: Taller de lectura, escritura y discusión:
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Primer cuatrimestre 2010.
(las notas al pie no aparecen) están en el formato word
Sarmiento en los comienzos del Facundo publicado en 1845 hace referencia al “monstruo que nos propone el enigma de la organización política de la República” : la esfinge argentina, seguramente identificando con ella a Rosas; la “esfinge”: figura que propone como el misterio de nuestro país, misterio que desafía a la razón y que es necesario desentrañar. Me quedo además y para discutir, con el enunciado sarmientino de la “civilización y la barbarie”: dicotomía que produce una imagen tan arraigada en la sociedad argentina y que ha penetrado tan fuertemente a una institución muy importante de la Nación como es la Escuela. Pienso en lo que producen estos dos conceptos que marcan una frontera que divide a nuestro país: por aquí la clara civilización, por allá la oscura barbarie. Aparece entonces la lógica de la división fronteriza: ¿quiénes son los nuestros y quiénes son los otros? Entonces me acuerdo del proyecto fundacional de la Argentina de la generación de Sarmiento, la generación de 1880: la de una Nación que producía una profunda exclusión de las mayorías con una minoría muy adinerada, dueña de los campos con sus vacas que gastaba a mansalva su fortuna producida sin el esfuerzo de su trabajo, en el Viejo Continente. Y vuelvo, vuelvo a la figura de la frontera y con ella a la del desierto. Ese desierto de Neuquén que un Osvaldo Soriano joven recorre con su padre en sendas motos camino a Plaza Huincul para ver los pozos de YPF mientras en el transistor “se apagaba la voz de Julio Sosa por los acordes de otra marcha militar”. Soriano habla de un padre que nunca ganó un peso sin trabajar y que diseñó un oleoducto inútil, dibujo que se “le extravió en otro porrazo y las torres ya son de otros más rápidos que él” .
Entonces pienso en otra frontera y en cierto modo, en otro desierto: el Conurbano y leo “La querella del infinito malo” de Bartoletti y Fava donde los autores presentan dos imágenes arquitectónicas bien opuestas: la planta libre y el rascacielos de Puerto Madero y la Avenida del Libertador con vista al río y palier privado y del otro lado un “tejido epitelial que no echa raíces en el humus de su suelo”. Y preguntan: ¿y la mítica pampeana? Y responden: de elegía mítica pasó a una sórdida noticia policial, “de Sherlock Holmes al oficial Barraza, pasando por punteros políticos y dealers”. Entonces definen al conurbano como una mancha sobre la superficie, una epidermis que nos forma e informa. Y agregan: “y si en el siglo XIX crecía el desierto- o en su revés ciudadano: la frontera-, hoy crecen una serie de variaciones” ¿Qué lo delimita? ¿Quiénes los delimitan? ¿Los mapas de la inseguridad ó las políticas públicas? Así estas imágenes arquitectónicas me hacen pensar en una obra expuesta en el Malba perteneciente a la Colección de Eduardo Constantini llamada “Exclusión” de Pablo Suárez que muestra a un joven con el torso desnudo, un descamisado literal, vestido con un jean y calzado con zapatillas que va viajando en un tren del tipo de los que comunican el Conurbano con la Ciudad de Buenos Aires de una manera muy especial, va colgado, se quedó del lado de afuera y viaja agarrado a las manijas de la puerta del vagón. Su pelo al viento muestra la velocidad del movimiento. Sus ojos desorbitados muestran desesperación, puede caerse al vacío si no se sostiene con fuerza de los barrotes que bordean la puerta. Va aferrado, viaja, pero no adentro ya sea sentado ó parado. Qué casualidad, justamente el empresario Constantini, dueño de “Exclusión” también es propietario del Proyecto Nordelta, otra variación del Conurbano: por aquí un barrio cerrado para los adinerados, pocos dueños de los campos con muchas vacas y sembradíos de soja transgénica, por allá los excluidos que viajan como pueden en los trenes del Conurbano, a veces, colgados de sus puertas. Dos imágenes, dos universos separados como los representados en el mural de Carlos Alonso divididos por una cinta celeste y blanca, dos mundos: uno por arriba, el otro por abajo; en el primero se muestra gente sonriente, en pose: artistas, tal vez Susana Giménez y Mirta Legrand con periodistas, empresarios y políticos; en el de abajo subyace la ciudad gris, destrozada, miserable con una imagen del Che Guevara muerto. ¿No serán interdependientes estos mundos? ¿Sostendrá el oculto, el de abajo, al de arriba? ¿Informarán los periodistas que figuran en el universo superior sobre la vida de los que habitan el mundo de abajo?
Entonces pienso en la canción de “Fuerte Apache” llamada “Periodistas Marginarios” que dice más ó menos esto: ‘Dejen de hablar del barrio, guárdense su comentario, no viven acá donde a diario hay mucha gente trabajando, rompiéndose el lomo día a día, manteniendo a una familia para después ver en la tele como a los pobres los discriminan, no son todos delincuentes como dicen periodistas…’; ó al menos ciertos periodistas que ganan mucho dinero mostrando el mapa de la inseguridad y también los barrios más humildes, pidiendo “mano dura” a la policía y criminalizando la pobreza, además, según la canción, confunden Ciudadela con las “favelas cariocas”, lo cual ofende mucho a los músicos de esta banda que representa a su barriada. Y pienso: ¿Serán interdependientes estos dos mundos? ¿No se beneficiarán unos del trabajo mal pago de otros? ¿Y qué hay de las políticas públicas? ¿Qué lugar le quedó al Estado interviniendo al menos desde la Salud y la Escuela después de 1990? Y pienso en el cuento “El hombre del casco azul” de Washington Cucurto: “Hola, chiris queriditos. Bienvenidos a una mañana de mi vida. Hoy viajaremos con el Hombre del Casco Azul, ese soy yo.” Él, Santiago Vega: un repositor del supermercado Coto. ¿Sabemos algo de este trabajo? Sí, del trabajo de repositor de productos en las góndolas de algún Supermercado. Seguramente: nada. ¿Quién se ocuparía de conocer un trabajo hecho por “los invisibles”, esos que están en la parte gris del cuadro nombrado de Carlos Alonso? Un trabajo que hacen muchos de los que vienen todos los días del Conurbano, a veces, viajando colgados en los trenes. Los invisibles, los que luchan todos los días para sobrevivivir y que no salen en los medios y cuando lo hacen en general resultan muy maltratados, ciudadanos ó extranjeros que también construyen esta Nación, los que seguramente construyen de verdad esta Nación. Los que realmente se perjudican con la existencia de un Estado ausente, del Estado que “dilapida su dinero” según el criterio de ciertos periodistas seguidores aún hoy día del ya fallecido Bernardo Neustadt. Los invisibles, los que sobreviven como pueden que caen seguramente del lado de la barbarie, los que están escondidos, ocultados, más que “al abrigo” , entonces pienso que tal vez si miramos allí, en lo que está subyacente, ó mejor dicho en los que están subyacentes, podamos encontrar alguna luz para comenzar a develar el enigma de la organización política de la República.
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Primer cuatrimestre 2010.
(las notas al pie no aparecen) están en el formato word
Sarmiento en los comienzos del Facundo publicado en 1845 hace referencia al “monstruo que nos propone el enigma de la organización política de la República” : la esfinge argentina, seguramente identificando con ella a Rosas; la “esfinge”: figura que propone como el misterio de nuestro país, misterio que desafía a la razón y que es necesario desentrañar. Me quedo además y para discutir, con el enunciado sarmientino de la “civilización y la barbarie”: dicotomía que produce una imagen tan arraigada en la sociedad argentina y que ha penetrado tan fuertemente a una institución muy importante de la Nación como es la Escuela. Pienso en lo que producen estos dos conceptos que marcan una frontera que divide a nuestro país: por aquí la clara civilización, por allá la oscura barbarie. Aparece entonces la lógica de la división fronteriza: ¿quiénes son los nuestros y quiénes son los otros? Entonces me acuerdo del proyecto fundacional de la Argentina de la generación de Sarmiento, la generación de 1880: la de una Nación que producía una profunda exclusión de las mayorías con una minoría muy adinerada, dueña de los campos con sus vacas que gastaba a mansalva su fortuna producida sin el esfuerzo de su trabajo, en el Viejo Continente. Y vuelvo, vuelvo a la figura de la frontera y con ella a la del desierto. Ese desierto de Neuquén que un Osvaldo Soriano joven recorre con su padre en sendas motos camino a Plaza Huincul para ver los pozos de YPF mientras en el transistor “se apagaba la voz de Julio Sosa por los acordes de otra marcha militar”. Soriano habla de un padre que nunca ganó un peso sin trabajar y que diseñó un oleoducto inútil, dibujo que se “le extravió en otro porrazo y las torres ya son de otros más rápidos que él” .
Entonces pienso en otra frontera y en cierto modo, en otro desierto: el Conurbano y leo “La querella del infinito malo” de Bartoletti y Fava donde los autores presentan dos imágenes arquitectónicas bien opuestas: la planta libre y el rascacielos de Puerto Madero y la Avenida del Libertador con vista al río y palier privado y del otro lado un “tejido epitelial que no echa raíces en el humus de su suelo”. Y preguntan: ¿y la mítica pampeana? Y responden: de elegía mítica pasó a una sórdida noticia policial, “de Sherlock Holmes al oficial Barraza, pasando por punteros políticos y dealers”. Entonces definen al conurbano como una mancha sobre la superficie, una epidermis que nos forma e informa. Y agregan: “y si en el siglo XIX crecía el desierto- o en su revés ciudadano: la frontera-, hoy crecen una serie de variaciones” ¿Qué lo delimita? ¿Quiénes los delimitan? ¿Los mapas de la inseguridad ó las políticas públicas? Así estas imágenes arquitectónicas me hacen pensar en una obra expuesta en el Malba perteneciente a la Colección de Eduardo Constantini llamada “Exclusión” de Pablo Suárez que muestra a un joven con el torso desnudo, un descamisado literal, vestido con un jean y calzado con zapatillas que va viajando en un tren del tipo de los que comunican el Conurbano con la Ciudad de Buenos Aires de una manera muy especial, va colgado, se quedó del lado de afuera y viaja agarrado a las manijas de la puerta del vagón. Su pelo al viento muestra la velocidad del movimiento. Sus ojos desorbitados muestran desesperación, puede caerse al vacío si no se sostiene con fuerza de los barrotes que bordean la puerta. Va aferrado, viaja, pero no adentro ya sea sentado ó parado. Qué casualidad, justamente el empresario Constantini, dueño de “Exclusión” también es propietario del Proyecto Nordelta, otra variación del Conurbano: por aquí un barrio cerrado para los adinerados, pocos dueños de los campos con muchas vacas y sembradíos de soja transgénica, por allá los excluidos que viajan como pueden en los trenes del Conurbano, a veces, colgados de sus puertas. Dos imágenes, dos universos separados como los representados en el mural de Carlos Alonso divididos por una cinta celeste y blanca, dos mundos: uno por arriba, el otro por abajo; en el primero se muestra gente sonriente, en pose: artistas, tal vez Susana Giménez y Mirta Legrand con periodistas, empresarios y políticos; en el de abajo subyace la ciudad gris, destrozada, miserable con una imagen del Che Guevara muerto. ¿No serán interdependientes estos mundos? ¿Sostendrá el oculto, el de abajo, al de arriba? ¿Informarán los periodistas que figuran en el universo superior sobre la vida de los que habitan el mundo de abajo?
Entonces pienso en la canción de “Fuerte Apache” llamada “Periodistas Marginarios” que dice más ó menos esto: ‘Dejen de hablar del barrio, guárdense su comentario, no viven acá donde a diario hay mucha gente trabajando, rompiéndose el lomo día a día, manteniendo a una familia para después ver en la tele como a los pobres los discriminan, no son todos delincuentes como dicen periodistas…’; ó al menos ciertos periodistas que ganan mucho dinero mostrando el mapa de la inseguridad y también los barrios más humildes, pidiendo “mano dura” a la policía y criminalizando la pobreza, además, según la canción, confunden Ciudadela con las “favelas cariocas”, lo cual ofende mucho a los músicos de esta banda que representa a su barriada. Y pienso: ¿Serán interdependientes estos dos mundos? ¿No se beneficiarán unos del trabajo mal pago de otros? ¿Y qué hay de las políticas públicas? ¿Qué lugar le quedó al Estado interviniendo al menos desde la Salud y la Escuela después de 1990? Y pienso en el cuento “El hombre del casco azul” de Washington Cucurto: “Hola, chiris queriditos. Bienvenidos a una mañana de mi vida. Hoy viajaremos con el Hombre del Casco Azul, ese soy yo.” Él, Santiago Vega: un repositor del supermercado Coto. ¿Sabemos algo de este trabajo? Sí, del trabajo de repositor de productos en las góndolas de algún Supermercado. Seguramente: nada. ¿Quién se ocuparía de conocer un trabajo hecho por “los invisibles”, esos que están en la parte gris del cuadro nombrado de Carlos Alonso? Un trabajo que hacen muchos de los que vienen todos los días del Conurbano, a veces, viajando colgados en los trenes. Los invisibles, los que luchan todos los días para sobrevivivir y que no salen en los medios y cuando lo hacen en general resultan muy maltratados, ciudadanos ó extranjeros que también construyen esta Nación, los que seguramente construyen de verdad esta Nación. Los que realmente se perjudican con la existencia de un Estado ausente, del Estado que “dilapida su dinero” según el criterio de ciertos periodistas seguidores aún hoy día del ya fallecido Bernardo Neustadt. Los invisibles, los que sobreviven como pueden que caen seguramente del lado de la barbarie, los que están escondidos, ocultados, más que “al abrigo” , entonces pienso que tal vez si miramos allí, en lo que está subyacente, ó mejor dicho en los que están subyacentes, podamos encontrar alguna luz para comenzar a develar el enigma de la organización política de la República.
Trabajo de Gabriela y aclaración
Hola a todos, éste es el trabajo de Gabriela, las notas al pie, aparecen en la versión word, aquí no las reconoce.
un abrazo
yo
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Ministerio de Educación
Escuela de Capacitación Docente-Centro de Pedagogías de Anticipación
Primer Cuatrimestre 2010
Curso 315
Taller de lectura, escritura y discusión.
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Docente: Gabriel D’Iorio
Alumna: Gabriela Quiroga
Ensayo Breve sobre la cuestión de las fronteras
… Han transcurrido doscientos años desde la Revolución de Mayo, y nos encontramos que, como todo aniversario, hay un mirar para atrás y para adelante. Estamos frente a una nueva frontera que como tal, es un desafío puesto que muestra lo que queda de un lado y del otro. Cruzarla es una aventura personal y colectiva a la vez, que implica un trabajo sin fin, por el potencial de lo desconocido que late del otro lado.
Cuando Domingo F. Sarmiento apela, en los primeros párrafos del Facundo, a la dupla de civilización o barbarie, comienza por marcar una línea de frontera en donde, según sus términos, no hay grises, se está de un lado o del otro : el desierto o la ciudad, entendiendo aquel, como el interior profundo del país, y a ésta, como el centro del avance material e intelectual que el siglo XIX proyectaba como posible gracias a la intervención de un estado que actuaría como agente modernizador.
La frontera terrestre, el zanjón, que dividía un espacio de otro, se hizo sentir, cada vez más fuerte desde mediados del siglo XIX. Cuando se lo cruzó y se llegó del otro lado, se encontró un mundo distinto, un mundo que por su condición de tal, era temido, sobre todo por el color de piel que lo poblaba. El problema aparecía, como bien lo señala Borges en su cuento El Cautivo , cuando ese medio acogía, por las buenas o las malas, al blanco o al parecido al blanco, porque entonces, la frontera se disolvía al mostrar que, más allá del horizonte había un espacio habitable, cautivante, que permitía circular, ir y venir sin límites ni tiempo, en oposición a las premisas que desde las plumas echeverriana, sarmientina, borgeana y estatal, se quería imponer.
Facundo, La Cautiva, El Cautivo, son tres geografías que nos convocan a pensar lo que es posible que exista al otro lado de lo que conocemos. Son tres fronteras que pueden ser vistas como lugares de encuentro y trasgresión. Son tres literaturas que se escribieron desde una posición activa frente a una situación política o a un hombre (llámese Rosas o Perón), y que fueron escritas a su vez desde otra frontera: la de la proscripción y el exilio, que disparó el impulso de buscar algo que les permitiera, a sus respectivos autores, preguntarse y entender desde la pluma lo que a cada uno de ellos y a sus circunstancias, les pasaba.
La música también, es un camino que nos facilita el pensar sobre la frontera; en este sentido “Buenos Aires colina chata” y “Ciudad Vacía”, son un continuum de los polos presentados; la primera canción, un tango, algo que por definición fue border mucho tiempo, no hace más que historiar el origen desértico, salvaje, abierto y sin límite de tiempo, de la ciudad que siglos más tarde se opuso a su mismo origen, dándole la espalda al país al que pertenecía y se convirtió en periferia del mundo europeo. La letra que no usa del lunfardo para ser comprendida, es más bien poética y posible de ser entendida por todos. Buenos Aires colina chata, pone en sus rimas la idea de un país que tiene, más allá de la ciudad capital, al gaucho y al resero, al mate y al adobe, como elementos constitutivos de ella, que fueron el sustrato necesario para que dejara de ser una colina chata y pasara a ser una ciudad de rascacielos. Es en definitiva, un canto a la pérdida del lugar de origen, y nos animamos a decir, una búsqueda o reclamo por una identidad que el paso del tiempo y el crecimiento de la urbe, parece ir perdiendo.
Setenta años más tarde que Homero Manzi escribiera “Buenos Aires, colina chata”, Attaque 77
edita Karmagedon, un disco, cuyo título juega, de manera interesante, con los conceptos de karma , y de armagedón , y nos anticipa la temática sobre la que va a girar: la mirada sobre aquellos individuos que se ven devorados por una sociedad cruel e inhumana, en el marco de una ciudad que perece y se ve condenada a incendiarse en el abismo.
Desde la tapa del cancionero, el mundo citadino se ve atravesado por varias vías, varias fronteras, que conducen a diversos lugares y/o que separan espacios que muchas veces no tiene por donde ser cruzados, es decir que no tienen puentes. En “Ciudad Vacía”, uno de los cortes, el paisaje urbano se vuelve noche, momento de soledad, donde el hilo conductor es el sueño que repara y genera proyectos para el día siguiente (es la metáfora del todo por hacer), y que al mismo tiempo produce incertidumbre. La noche es, en esta ciudad vacía (¿desierta?), también una frontera por donde deambulan los que a la luz del día y de la ciudad llena, no se ven por la multitud, pero que existen: cartoneros, obreros sacrificados, gente de servicio, insomnes, adolescentes, televidentes, que cada vez son más y que generan nuevos usos y costumbres de un lado y de otro, con el sol o con las estrellas.
Por último, el arte contemporáneo es otra vía para recrear la idea de frontera, y con ella la de nación, de patria, de vecindad como construcción colectiva. De la serie de Carlos Alonso trabajada, destacamos “El Matadero”, obra que gana nuevos sentidos en los distintos momentos históricos del país donde la carne, la violencia y la sangre fueron protagonistas.
Esto muestra que hay procesos de larga duración, que Alonso, como crítico, identifica e interpreta, trayéndolos al presente para resignificarlos. Desde el mismo título, aparece un lugar que es frontera, pues el matadero estaba (y está) en las afueras de la ciudad, casi en su límite, siendo en realidad una actividad campestre llevada a cabo en la ciudad, por la que la frontera citadina es traspasada. Allí la sangre derramada se mezcla con la carne que será consumida, en un ritual que por conocido no deja de ser impactante. La violencia ejercida en los hechos y en la obra, desde el poder, no hacen más que mostrar una crítica a un sistema basado en el campo y en la carne (¿diríamos hoy la oligarquía?), donde como fue señalado en clase, la ciudad burguesa subsiste por el matadero. Por último el joven de negro, cuyos ojos desorbitados buscan el por qué de su destino, podría interpretarse, en lugar de los jóvenes unitarios decimonónicos, como los nuevos jóvenes proscriptos de mediados de la década de 1970, que perseguidos por sus ideologías, fueron torturados u obligados a exiliarse.
En todos los relatos (literarios, musicales, iconográficos) trabajados, hablamos de los sucesivos cruces de las fronteras interiores y hacia el exterior que nos ha tocado vivir como país. ¿Será entonces que la frontera en tanto espacio de una nación, en el que se juega la aventura y la desventura, condensa en si los discursos y miradas que construyen la identidad nacional?
Ministerio de Educación
Escuela de Capacitación Docente-Centro de Pedagogías de Anticipación
Primer Cuatrimestre 2010
Curso 315
Taller de lectura, escritura y discusión.
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Docente: Gabriel D’Iorio
Alumna: Gabriela Quiroga
Ensayo Breve sobre la cuestión de las fronteras
… Han transcurrido doscientos años desde la Revolución de Mayo, y nos encontramos que, como todo aniversario, hay un mirar para atrás y para adelante. Estamos frente a una nueva frontera que como tal, es un desafío puesto que muestra lo que queda de un lado y del otro. Cruzarla es una aventura personal y colectiva a la vez, que implica un trabajo sin fin, por el potencial de lo desconocido que late del otro lado.
Cuando Domingo F. Sarmiento apela, en los primeros párrafos del Facundo, a la dupla de civilización o barbarie, comienza por marcar una línea de frontera en donde, según sus términos, no hay grises, se está de un lado o del otro : el desierto o la ciudad, entendiendo aquel, como el interior profundo del país, y a ésta, como el centro del avance material e intelectual que el siglo XIX proyectaba como posible gracias a la intervención de un estado que actuaría como agente modernizador.
La frontera terrestre, el zanjón, que dividía un espacio de otro, se hizo sentir, cada vez más fuerte desde mediados del siglo XIX. Cuando se lo cruzó y se llegó del otro lado, se encontró un mundo distinto, un mundo que por su condición de tal, era temido, sobre todo por el color de piel que lo poblaba. El problema aparecía, como bien lo señala Borges en su cuento El Cautivo , cuando ese medio acogía, por las buenas o las malas, al blanco o al parecido al blanco, porque entonces, la frontera se disolvía al mostrar que, más allá del horizonte había un espacio habitable, cautivante, que permitía circular, ir y venir sin límites ni tiempo, en oposición a las premisas que desde las plumas echeverriana, sarmientina, borgeana y estatal, se quería imponer.
Facundo, La Cautiva, El Cautivo, son tres geografías que nos convocan a pensar lo que es posible que exista al otro lado de lo que conocemos. Son tres fronteras que pueden ser vistas como lugares de encuentro y trasgresión. Son tres literaturas que se escribieron desde una posición activa frente a una situación política o a un hombre (llámese Rosas o Perón), y que fueron escritas a su vez desde otra frontera: la de la proscripción y el exilio, que disparó el impulso de buscar algo que les permitiera, a sus respectivos autores, preguntarse y entender desde la pluma lo que a cada uno de ellos y a sus circunstancias, les pasaba.
La música también, es un camino que nos facilita el pensar sobre la frontera; en este sentido “Buenos Aires colina chata” y “Ciudad Vacía”, son un continuum de los polos presentados; la primera canción, un tango, algo que por definición fue border mucho tiempo, no hace más que historiar el origen desértico, salvaje, abierto y sin límite de tiempo, de la ciudad que siglos más tarde se opuso a su mismo origen, dándole la espalda al país al que pertenecía y se convirtió en periferia del mundo europeo. La letra que no usa del lunfardo para ser comprendida, es más bien poética y posible de ser entendida por todos. Buenos Aires colina chata, pone en sus rimas la idea de un país que tiene, más allá de la ciudad capital, al gaucho y al resero, al mate y al adobe, como elementos constitutivos de ella, que fueron el sustrato necesario para que dejara de ser una colina chata y pasara a ser una ciudad de rascacielos. Es en definitiva, un canto a la pérdida del lugar de origen, y nos animamos a decir, una búsqueda o reclamo por una identidad que el paso del tiempo y el crecimiento de la urbe, parece ir perdiendo.
Setenta años más tarde que Homero Manzi escribiera “Buenos Aires, colina chata”, Attaque 77
Desde la tapa del cancionero, el mundo citadino se ve atravesado por varias vías, varias fronteras, que conducen a diversos lugares y/o que separan espacios que muchas veces no tiene por donde ser cruzados, es decir que no tienen puentes. En “Ciudad Vacía”, uno de los cortes, el paisaje urbano se vuelve noche, momento de soledad, donde el hilo conductor es el sueño que repara y genera proyectos para el día siguiente (es la metáfora del todo por hacer), y que al mismo tiempo produce incertidumbre. La noche es, en esta ciudad vacía (¿desierta?), también una frontera por donde deambulan los que a la luz del día y de la ciudad llena, no se ven por la multitud, pero que existen: cartoneros, obreros sacrificados, gente de servicio, insomnes, adolescentes, televidentes, que cada vez son más y que generan nuevos usos y costumbres de un lado y de otro, con el sol o con las estrellas.
Por último, el arte contemporáneo es otra vía para recrear la idea de frontera, y con ella la de nación, de patria, de vecindad como construcción colectiva. De la serie de Carlos Alonso trabajada, destacamos “El Matadero”, obra que gana nuevos sentidos en los distintos momentos históricos del país donde la carne, la violencia y la sangre fueron protagonistas.
En todos los relatos (literarios, musicales, iconográficos) trabajados, hablamos de los sucesivos cruces de las fronteras interiores y hacia el exterior que nos ha tocado vivir como país. ¿Será entonces que la frontera en tanto espacio de una nación, en el que se juega la aventura y la desventura, condensa en si los discursos y miradas que construyen la identidad nacional?
Gabriela Quiroga
Julio 2010
domingo, 11 de julio de 2010
consigna de evaluación
Hola a todos, aquí va la consigna para el trabajo de evaluación
Taller de lectura, escritura y discusión
Consigna de Evaluación
Elija una de las tres opciones. Se trata de realizar un escrito breve, de no más de tres páginas, para compartir el viernes 16 de Julio, en el encuentro final del taller.
1. Realice un ensayo breve sobre la cuestión de las fronteras a partir de la lectura de al menos un cuento, una canción y una de las pinturas compartidas y analizadas en el taller.
2. Según su modo de ver, ¿cuáles son las fronteras políticas, sociales, culturales que se ponen en tensión en La historia oficial y El secreto de sus ojos?
3. En La revolución es un sueño eterno, Andrés Rivera construye una figura fronteriza del revolucionario, y piensa a la revolución como frontera. ¿De qué tipo de fronteras se trata? Elija tres momentos de la novela en las que se ponga de manifiesto este carácter fronterizo y justifique su elección
nos vemos
un abrazo
yo
Taller de lectura, escritura y discusión
Consigna de Evaluación
Elija una de las tres opciones. Se trata de realizar un escrito breve, de no más de tres páginas, para compartir el viernes 16 de Julio, en el encuentro final del taller.
1. Realice un ensayo breve sobre la cuestión de las fronteras a partir de la lectura de al menos un cuento, una canción y una de las pinturas compartidas y analizadas en el taller.
2. Según su modo de ver, ¿cuáles son las fronteras políticas, sociales, culturales que se ponen en tensión en La historia oficial y El secreto de sus ojos?
3. En La revolución es un sueño eterno, Andrés Rivera construye una figura fronteriza del revolucionario, y piensa a la revolución como frontera. ¿De qué tipo de fronteras se trata? Elija tres momentos de la novela en las que se ponga de manifiesto este carácter fronterizo y justifique su elección
nos vemos
un abrazo
yo
martes, 6 de julio de 2010
textos que leímos
Hola a todos, aquí, la lista de los textos que nos ayudaron a pensar
Lecturas
Borges, Jorge Luis. El cautivo.
Iparraguirre, Sylvia. En el sur del mundo. Chubut 1866
Soriano, Osvaldo. Petróleo.
Rivera Andrés. La Revolución es un sueño eterno.
Saer, Juan José. Al abrigo.
Incardona, Juan Diego. El ataque a Villa Celina
Cucurto, Washington. El hombre del casco azul.
un abrazo
Lecturas
Borges, Jorge Luis. El cautivo.
Iparraguirre, Sylvia. En el sur del mundo. Chubut 1866
Soriano, Osvaldo. Petróleo.
Rivera Andrés. La Revolución es un sueño eterno.
Saer, Juan José. Al abrigo.
Incardona, Juan Diego. El ataque a Villa Celina
Cucurto, Washington. El hombre del casco azul.
un abrazo
domingo, 4 de julio de 2010
material para el trabajo
Hola a todos, aquí les envío las letras y más abajo se van a encontrar con las imágenes
nos vemos
un abrazo
yo
nos vemos
un abrazo
yo
letras de canciones
Buenos Aires colina chata (Homero Manzi- Sebastián Piana) Sobre una colina chata Garay trazó cuatro vientos; por un costado La Pampa, al otro lado un Riachuelo y el río contra la espalda y contra el pecho el desierto con su horizonte de paja y su techumbre de cielo. Garay trazó diez manzanas sobre un cuadrado perfecto y el sitio de las campanas y el lugar de su gobierno y las casas capitanas y los tejados modestos y el ámbito de la plaza para los grandes recuerdos. Garay trazó con su espada la forma de un pueblo nuevo. ¿Cómo era la pampa aquella sin gauchos y sin cencerros, sin chinas, ranchos, ni güeyas, sin boliches ni puesteros? ¿Cómo era entonces La Pampa sin estancias ni potreros, sin una sola guitarra, sin el ladrido de un perro?... ¿Sin un mazo de baraja, sin el grito de un resero, sin un fogón y una casa, sin un mate y sin un cuento?... Sólo era una pampa pampa, con un desierto desierto y su horizonte de paja y su techumbre de cielo. Qué raro que se quedaran los españoles aquellos, atados a las distancias clavados a los silencios. Tal vez porque ya eran otros distintos de los primeros. Tal vez porque ya eran criollos a fuerza de sufrimientos. Porque llegaron del norte inaugurando senderos madurados por los soles y las lluvias de febrero ' PERIODISTAS MARGINARIOS '(Fuerte Apache) De las manos de las producciones / soi el tavo, el qe faltaba Dejen de hablar del barrio / guardensen su comentario no viven aca a diario / hay mucha gente trabajando rompiendose el lomo dia dia / manteniendo a una familia para despues ver la tele / como pobres discriminan no son todos delincuentes / como dicen periodistas si fueran por esos giles / somos todos terroristas no es todo como pintan / esto no es la bermuda por supuesto desaparecen / eso no me cabe duda reprimen cn la yuta / cuando pedimos ayuda (vibra) .... de CIUDADELA, ahora aguanta la locura llega con tu migraña / no qeremos una disculpa llega cn tu migraña / para esto no ai culpa [Dejen de inventar... / qe qieren hablar.. dejen de inventar.. dejen de inventar.. dejen de inventar..] ESTRIBILLO dicen qe FUERTE APACHE / es un barrio de mierda a todos esos giles / les vamos a hacer la guerra. ustedes andan hablando / qe en el fuerte andan robando si aca en CIUDADELA / hay gente trabajando a esos periodstas / qe hablan tanta gilada porqe no se rescatan / qe de mi barrio NO saben NADA a ver si nos ponemos un poquito las pilas y dejen de ensuciar a la gente que es nuestra familia a vos hijo de puta! no te voi a permitir qe hables de NUESTRO barrio / porqe aca no vivis cheqea las boludeces / qe al aire decis porqe la musica / no influye en lo qe vos decidis tenemos cosas buenas qe podemos demostrar los medios no se ensucian / nos hacen qedar mal no nos compare con una fabela somos MONOBLOCKEROS 100% CIUDADELA Dejen de inventar... qe qieren hablar.. dejen de inventar.. dejen de inventar.. dejen de inventar..] ESTRIBILLO viven a costillas / de todos los qe critican haciendo mala fama / siempre nos discriminan periodistas, noticieros, la gente qe tiene plata andan todos en la misma / inventando fantasmeadas se equivocan cuando dicen / qe es pura delincuencia la gente de los blokes / trabajan y prosperan nos marginan por vivir a un nivel muy diferente se estan olvidando del esfuerzo de la gente inventando puteríos mandan a la yuta, no nos dejan tranquilos se pintan corte putas siemrpe hablando mal cuando le dan el espacio nos hacen causas cn todos sus comentarios llaman al gobierno y a todos sus soldaditos y cuando se dan cuenta siguen cagando el piso le pagan a un par de gatos que le hicieron el favor van a sacar de manos a todos los MONOBLOCKS (H) [Dejen de inventar... qe qieren hablar.. dejen de inventar.. dejen de inventar.. dejen de inventar..] ESTRIBILLO ESTO VA PARA USTEDES PERIODISTAS MARGINARIOS A VER SI NOS PONEMOS UN POQUITO LAS PILAS Y DEJEN DE INVENTAR NUESTRA REALIDAD HIJO DE PUTA! DEJEN DE INVENTAR INVENTAR, TAR, TAR,TA Ciudad Vacia - Attaque 77: Cuando la noche reina, y la gente no esta veo renacer la ciudad. Duerme la turba necia, todo esta en calma ya silencio es salud en soledad Duerman que mientras tanto deambularemos por la ciudad las calles vacías velando por sus sueños de ostentación Duerman en paz que estamos bien así (La oscuridad) será el refugio donde vivir noctámbulos duerman en paz que estamos bien así, (en soledad) Duerman por siempre y déjennos la eternidad Bajo la luna llena, cualquier imperfección se rinde a su luz de esplendor Las maquinas sin vida, un edificio gris, destilan encanto, hoy así Sobre las avenidas cae en rocío todo ese amor que va a ningún lado, lágrimas de engaños y desilusión Duerman en paz, que estamos bien así (la oscuridad) será el refugio donde vivir noctámbulos duerman en paz que estamos bien así, (en soledad) Duerman por siempre, déjennos la eternidad Mañana en el Abasto Sumo Mañana de sol, bajo por el ascensor, calle con árboles, chica pasa con temor. No tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo, las lentes son para el sol y para la gente que me da asco. No vayas a la escuela por que San Martín te espera, estás todo el día sola y mirás mi campera. Tomates podridos por las calles del Abasto, podridos por el sol que quiebra el asfalto del Abasto. Hombre sentado ahí, con su botella de Resero, los bares tristes y vacíos ya, por la clausura del Abasto. José Luis y su novia se besan por ahí en el Abasto, yo paso y me saludan bajo la sombra del Abasto. Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto, Sergio trabaja en el bar en la estación del Abasto, piensa siempre más y más, será por el aburrimiento. Subte Línea B y yo me alejo más del cielo, ahí escucho el tren, ahí escucho el tren, estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo.
miércoles, 19 de mayo de 2010
canciones de Mario Giaccone
Hola a todos, Mario comparte estas canciones, cada una con su fuundamento:
Elegí dos canciones del cantante y poeta uruguayo Alfredo Zitarrosa, quien no siendo argentino forma parte de esta identidad rioplatense. Pienso que transmite con autenticidad la vida y las tradiciones de esta parte de Latinoamérica.
El “Romance del negro milonguero” se lo dedica a la participación de los negros en las guerras por la independencia y los conflictos internos que cada una de las naciones americanas (al sur del Río Bravo), y lo hace desde el presente hacia el pasado dentro de una generación.
Romance para un negro milonguero
Negro milonguero, qué bien,
buen tamborilero también,
baila milonga para su mercé,
como milonga y como canbomblé.
Negro yacumenza y bantú,
toca el tambor-piano zulú,
y alzan las piernas en la noche azul
nueve lunas morenas de tisú.
Negro nieto de cazador,
trabajando en el corralón;
sombra de jabalí; pie de león
junta basura y bosta en un camión.
Negro hijo de negro oriental,
tuvo abuelo negro bozal,
que se alzó en armas junto al general
y un cañón lo partió en Marmarajá.
Salió la luna boba, bembé,
se puso a darme coba, también
zumba el muerto en su tumba, Juillié…
se murió en la macumba
otra vez…
Qué con qué…!
¡quién con quién…!,
¡cuándo también…!
¡Cómo y por qué,
unos primero
y otros después!
Negro del lanzazo mortal,
sombra en la sombra tensa del bar,
frente a su gran vaso municipal
cierra un ojo y se bebe la mitad.
Piensa en los cañones de Alvear,
abre el ojo y vuelve a mirar.
Un batallón es para batallar,
ése es el mejor modo de pensar.
Negro milonguero, señor,
del tamboril más tronador.
Alza el vaso de vino y un temblor
le baja de la mano al corazón.
(La puntuación, la versificación y la ortografía son de Alfredo Zitarrosa)
(Los textos en cursiva corresponden a partes recitadas)
(1972)
La Canción “de qué”, es un juego de palabras o un trabalenguas. Expresa el escaso o nulo interés que tienen los reclamos del hombre común, excluido o dependiente, ante las autoridades. Ellas emplean el tan repetido “de que” como una traba burocrática más o una forma de denegación, tan común antes como ahora, indiferentes a los problemas del pueblo.
Canción “de que”
“de que” –me dice el presidente–
“de que” –me dice el cantor,
el gerente, el locutor–,
“de que...” –me va a decir algo–
“de que...” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”
“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
–dice “de que lo pensará…”–
Me dice “de que le da rabia…”
¿De qué?
Me dice que yo piense
“de que sucederá…”
¿Qué es lo que pasará
qué será, qué será…?
Me dice que hablará
–qué vergüenza le da…!–
Me dice “de que ya no puede soportar
de tener que explicar…”
(lo que me dice que dirá.)
Me dice “de que ya no sabe por qué
la gente no comprende
de que ya sucedió…”
Qué cosa con la vida
que el pueblo la ve!
Y él, que llegó hasta arriba
me dice “de que…”
¿De qué tartamudez,
de qué cosa tal vez
que no puede creer
es que me dice que “de que…”
“de que…” –me va a decir algo–
“de que…” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”
“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
(La versificación, el encomillado, la ortografía y la puntuación son de Alfredo Zitarrosa.)
(1973)
Elegí dos canciones del cantante y poeta uruguayo Alfredo Zitarrosa, quien no siendo argentino forma parte de esta identidad rioplatense. Pienso que transmite con autenticidad la vida y las tradiciones de esta parte de Latinoamérica.
El “Romance del negro milonguero” se lo dedica a la participación de los negros en las guerras por la independencia y los conflictos internos que cada una de las naciones americanas (al sur del Río Bravo), y lo hace desde el presente hacia el pasado dentro de una generación.
Romance para un negro milonguero
Negro milonguero, qué bien,
buen tamborilero también,
baila milonga para su mercé,
como milonga y como canbomblé.
Negro yacumenza y bantú,
toca el tambor-piano zulú,
y alzan las piernas en la noche azul
nueve lunas morenas de tisú.
Negro nieto de cazador,
trabajando en el corralón;
sombra de jabalí; pie de león
junta basura y bosta en un camión.
Negro hijo de negro oriental,
tuvo abuelo negro bozal,
que se alzó en armas junto al general
y un cañón lo partió en Marmarajá.
Salió la luna boba, bembé,
se puso a darme coba, también
zumba el muerto en su tumba, Juillié…
se murió en la macumba
otra vez…
Qué con qué…!
¡quién con quién…!,
¡cuándo también…!
¡Cómo y por qué,
unos primero
y otros después!
Negro del lanzazo mortal,
sombra en la sombra tensa del bar,
frente a su gran vaso municipal
cierra un ojo y se bebe la mitad.
Piensa en los cañones de Alvear,
abre el ojo y vuelve a mirar.
Un batallón es para batallar,
ése es el mejor modo de pensar.
Negro milonguero, señor,
del tamboril más tronador.
Alza el vaso de vino y un temblor
le baja de la mano al corazón.
(La puntuación, la versificación y la ortografía son de Alfredo Zitarrosa)
(Los textos en cursiva corresponden a partes recitadas)
(1972)
La Canción “de qué”, es un juego de palabras o un trabalenguas. Expresa el escaso o nulo interés que tienen los reclamos del hombre común, excluido o dependiente, ante las autoridades. Ellas emplean el tan repetido “de que” como una traba burocrática más o una forma de denegación, tan común antes como ahora, indiferentes a los problemas del pueblo.
Canción “de que”
“de que” –me dice el presidente–
“de que” –me dice el cantor,
el gerente, el locutor–,
“de que...” –me va a decir algo–
“de que...” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”
“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
–dice “de que lo pensará…”–
Me dice “de que le da rabia…”
¿De qué?
Me dice que yo piense
“de que sucederá…”
¿Qué es lo que pasará
qué será, qué será…?
Me dice que hablará
–qué vergüenza le da…!–
Me dice “de que ya no puede soportar
de tener que explicar…”
(lo que me dice que dirá.)
Me dice “de que ya no sabe por qué
la gente no comprende
de que ya sucedió…”
Qué cosa con la vida
que el pueblo la ve!
Y él, que llegó hasta arriba
me dice “de que…”
¿De qué tartamudez,
de qué cosa tal vez
que no puede creer
es que me dice que “de que…”
“de que…” –me va a decir algo–
“de que…” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”
“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
(La versificación, el encomillado, la ortografía y la puntuación son de Alfredo Zitarrosa.)
(1973)
miércoles, 28 de abril de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
invitación de Ana González
Les reenvío la invitación que me llegó. El taller de lectura y reflexión está en sintonía con el interés que despiertan algunos textos en este bicentenario. O será que se enteraron que íbamos a leer a Rivera en el taller y decidieron hacer la película???Trataré de ir .-saludos a todos , Ana Gonzalez
El sáb 24-abr-10, Carta Abierta escribió:
De: Carta Abierta
Asunto: "La Revolución es un Sueñ o Eterno" en la Feria del Libro
Para: espaciocartaabierta@googlegroups.com
Fecha: sábado, 24 de abril de 2010, 21:35
Compañeras y Compañeros:
Les reenviamos el mensaje de nuestro compañero Nemesio Juárez.
EQUIPO DE COMUNICACIÓN
Estimados compañeros y compañeras de Carta Abierta:
Tal como lo anunciara en nuestro festejo de fin de año he terminado la
película "La Revolución es un Sueño Eterno" y quisiera informarles por este
medio de su primera exhibición pública.
Gracias por su difusión.
Un abrazo.
Nemesio Juárez
Domingo 09/05 - 18:00 - Sala de La Revolución de Mayo
Avant-premiere de la película "La Revolución es un Sueño Eterno"
con dirección de Nemesio Juárez basada en la novela de Andrés Rivera que
fuera Premio Nacional de Literatura.
Elenco: Lito Cruz, Luis Machín, Juan Palomino, Ingrid Pelicori, Adrián
Navarro y Mónica Galán entre otros.
Con presencia de los autores.
--
El sáb 24-abr-10, Carta Abierta
De: Carta Abierta
Asunto: "La Revolución es un Sueñ o Eterno" en la Feria del Libro
Para: espaciocartaabierta@googlegroups.com
Fecha: sábado, 24 de abril de 2010, 21:35
Compañeras y Compañeros:
Les reenviamos el mensaje de nuestro compañero Nemesio Juárez.
EQUIPO DE COMUNICACIÓN
Estimados compañeros y compañeras de Carta Abierta:
Tal como lo anunciara en nuestro festejo de fin de año he terminado la
película "La Revolución es un Sueño Eterno" y quisiera informarles por este
medio de su primera exhibición pública.
Gracias por su difusión.
Un abrazo.
Nemesio Juárez
Domingo 09/05 - 18:00 - Sala de La Revolución de Mayo
Avant-premiere de la película "La Revolución es un Sueño Eterno"
con dirección de Nemesio Juárez basada en la novela de Andrés Rivera que
fuera Premio Nacional de Literatura.
Elenco: Lito Cruz, Luis Machín, Juan Palomino, Ingrid Pelicori, Adrián
Navarro y Mónica Galán entre otros.
Con presencia de los autores.
--
jueves, 15 de abril de 2010
Invitación de Ana González
Hola a todas y todos!!!!
Los invito a compartir la primer película del ciclo de cine gratuito de este año en el CFP No 24 .
Inauguramos la tercer temporada con LA OLA. Los espero!!!!! Ana Gonzalez.
Viernes 16/04 – 21hs. “Ciclo de Cine”: Proyección del film alemán “La Ola”.
Artigas 690
Los invito a compartir la primer película del ciclo de cine gratuito de este año en el CFP No 24 .
Inauguramos la tercer temporada con LA OLA. Los espero!!!!! Ana Gonzalez.
Viernes 16/04 – 21hs. “Ciclo de Cine”: Proyección del film alemán “La Ola”.
Artigas 690
miércoles, 14 de abril de 2010
quienes somos en el curso
Por favor, revisen posibles errores de tipeo o de interpretación para poder actualizar.
Tuve dudas con andres villa maipu, no entiendo la dirección del correo
Estamos en contacto
un abrazo
Susana Aguirre
Silvia Maillet silviamaillet@gmail.com
María Silvia Echeverría msilvia63@hotmail.com
Mario Giacone giacone.mario@gmail.com
Beatriz Bertaccini bbertaccini@buenosaires.gov.ar
Viviana Zóccali taiti26@hotmail.com
andresvillamaipu@hotmail.com
Mónica Pérez monicapg61@gmail.com
Marina Battisti marinabattisti@gmail.com
Juan Ignacio Sago ji.sago@hotmail.com
Federico Liptak liptak@hotmail.com
Carla Messina carlamessina82@gmail.com
Patricia Marcu patriciamarco2000@yahoo.com.ar
Viviana Renteria vivirtr@gmail.com
Gabriela Quiroga gabrielaq06@yahoo.com.ar
Mariana Baquero mbaque@arnet.com.ar
María José Fernández mjf_ce@yahoo.com.ar
Paula Eramo paulaeramo@gmail.com
Paula Santarsieri santarpau@yahoo.com.ar
Andrea Bianchi andrelauchi@hotmail.com
Sandra Ferraro shtorres@intramed.net
Germán López Lugones germanlugones@yahoo.com.ar
Verónica Domínguez verodom910@hotmail.com
Silvia Meléndez silmel18@yahoo.com.ar
Susana Aguirre subeaguirre@yahoo.com.ar
Ana Lía Lacaze analialacaze@yahoo.com.ar
Walter Rago acaestawalter@yahoo.com.ar
Ana González anapaezz@yahoo.com.ar
Gabriel D’iorio dioriogc@yahoo.com.ar
Silvia Vives vivess.33@gmail.com
Tuve dudas con andres villa maipu, no entiendo la dirección del correo
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un abrazo
Susana Aguirre
Silvia Maillet silviamaillet@gmail.com
María Silvia Echeverría msilvia63@hotmail.com
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La esfinge argentina
Hola a todos. Desde este blog intentaremos compartir nuestras experiencias en este curso que intenta develar los enigmas de la esfinge argentina.Sumaré aquí los correos de todos para intentar estar en contacto y en principio, compartir en pdf "La revolución..."
Estamos en contacto
un abrazo
Susana Aguirre
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