lunes, 19 de julio de 2010

Trabajo de María Cristina

Cuando intenté recordar en qué cine había visto “El secreto…” por primera vez fue casi un imposible.Me di cuenta, entonces,que el detalle era anecdótico,porque,en realidad,Campanella me había introducido dentro del Palacio de Justicia,borrando la primera frontera,entre ficción y realidad.Cuando al atardecer,crucé Talcahuano en oblicuo,desde Corrientes,hacia él,y lo vi repentinamente iluminado por el Bicentenario,me di cuenta también que jamás sería el mismo;ni el oscuro,cotidiano y farragoso,lleno de vendedores ambulantes,abogados litigantes y oficiales de justicia desdibujados entre sus papeles,ni éste de la hora azul,porque el de la ficción era para mí el único válido.”¿Sabés cuál es la pasión de un tipo,de los tipos?pregunta Pablo a Benjamin Espósito y él asiente y comprende.¿Sabés cuál es la tuya? Me pregunté a mí misma,cuando miré el film por cuarta vez,para escribir estas líneas.Dándome cuenta –que como Benjamin,en su cuaderno-sólo podía anotar frases,oraciones,detalles,porque la trama total cabalgaba por el gigantesco palacio y me llevaba,redecubriendo mi pasión por el cine,ése de los amores así,en suspenso…porque toda la pelìcula es estar en tensión,en un susurro,descifrando la letra “a”faltante.También y porqué no la “a” de Argentina y la del amor.La de la máquina redescubierta veinticinco años después que es la de la escritura legal que debería constituir justicia y la ficcional para hacer justicia a la vida.Hay muchas puertas en el Palacio,ése del patio de mármol en dameros,pero Irene está pendiente de la suya.Lista y dispuesta a cerrarla tras Benjamín y ella,para irse lejos;o dispuesta para cerrarla tras los dos y develar el secreto.Pero en ese 74 de la Argentina,él introduce a Pablo Sandoval,el suboficial de justicia del Juzgado,su amigo,el tercero.Pablo la piropea,Pablo salta las obligaciones y roba las cartas de Isidoro Gomez,el asesino,de la casa de sus madre.Pablo asume la identidad de Benjamín y entrega la vida.Por una pasión que es la amistad aunque él sólo reconozca la pasión del alcohol.Ricardo Morales tendrá que descubrir a los asesinos de Liliana Colotto y Benjamín a los de Pablo, para poder eliminar al tercero y escribir la novela , y decirle el amor a Irene Hastings.Espósito ha tomado el ropaje de juez en el momento en que el asesino declara y ella,el de su oficial de justicia,o el de Liliana,con los ojos abiertos,sin odio,visualizando a su asesino ,a quien ha abierto la puerta,esa mañana definitiva.Sólo hay una secuencia que me sustrae al Palacio,que me hace dar vuelta el tablero,y sin piedad también sustraerme al idilio.Olvidarme de Perry Mason, de Mike Hamer,detectives del 60 y de esos “Tres Chiflados”,que tal vez cruelmente,prefiguren el triángulo,queriendo mantener la adolescencia provinciana ,atrapada en el álbum con papel de seda sobre las fotos,tan de la década.Y esa secuencia a la que aludo es la del personaje de Morales,dueño del film,a ratos,arquetipo de la novela negra,custodio mounstruoso,creador de silencio,subrayador para el otro de una vida vacía para purgar,que crea ese prisionero,quien justifica su existencia,en una casa enrejada:”Vos dijiste perpetua”.Alguien intentó decir el emblemático “Nunca más” en “La historia oficial” y este justiciero que lucha contra el humano olvido,dice “Perpetua” porque se erige en dueño de 25 años de su vida para materializar su deseo y para decir que fue el único hombre de Liliana. El joven ayudante que sirve café parte, respondiendo al mandato de Irene:”Nene andáte”.En los dos tiempos de la acción hay un joven ayudante cerca de ella,testigo,novio imaginario,de aquella joven Irene que no se dio espacio para su extrema juventud,porque ya era jefa en el Palacio y prontamente busca matrimonio e hijos.Pero ella espera y logra anular la vieja impotencia de los dos,hecha de dos manos en la ventanilla del tren y un adiós desgarrado en el andén del viejo Retiro.Traspone la frontera del solitario despacho,la de la Argentina del 74,la de la familia constituída,la de la Richmond lejana y favorable al amor,para “ aunque no sea fácil” decirle a la vejez,la del país en tiranía,la de las desapariciones y el autoritarismo,que puede ser borrada a fuerza de juventud y de justicia arraigada,más allá del Palacio de Talcahuano,y de sus laberintos porteños tan borgianos.Alazraki dice dialogando con Borges que en el cuento el punto de partida son las situaciones y así nos muestra a”E lcautivo en ese punto esencial que agota su vida que como la de cada individuo-recordando a Shopenhauer es una tragedia pero examinada en sus detalles es una comedia.En esa letra que contiene el universo en “El Aleph” Borges y Espósito dialogan en” Robertino” sobre “un ángel vestido de luto”….y en la posibilidad de crear tantas fronteras ficcionales como exige “toda novela,creadora de caracteres.” María Cristina Dallas.



Filmografía:”La historia oficial” de Puenzo (Argentina-1985) y “El secreto de sus ojos” de Campanella.(Argentina,2009)
Bibliografía:Borges,Jorge luis :Obra completa.Emecé,2010 y Alazraki,Jaime:La prosa narrativa de Borges.Gredos.Madrid,1970.

No hay comentarios:

Publicar un comentario