Hola a todos, éste es el trabajo de Gabriela, las notas al pie, aparecen en la versión word, aquí no las reconoce.
un abrazo
yo
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Ministerio de Educación
Escuela de Capacitación Docente-Centro de Pedagogías de Anticipación
Primer Cuatrimestre 2010
Curso 315
Taller de lectura, escritura y discusión.
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Docente: Gabriel D’Iorio
Alumna: Gabriela Quiroga
Ensayo Breve sobre la cuestión de las fronteras
… Han transcurrido doscientos años desde la Revolución de Mayo, y nos encontramos que, como todo aniversario, hay un mirar para atrás y para adelante. Estamos frente a una nueva frontera que como tal, es un desafío puesto que muestra lo que queda de un lado y del otro. Cruzarla es una aventura personal y colectiva a la vez, que implica un trabajo sin fin, por el potencial de lo desconocido que late del otro lado.
Cuando Domingo F. Sarmiento apela, en los primeros párrafos del Facundo, a la dupla de civilización o barbarie, comienza por marcar una línea de frontera en donde, según sus términos, no hay grises, se está de un lado o del otro : el desierto o la ciudad, entendiendo aquel, como el interior profundo del país, y a ésta, como el centro del avance material e intelectual que el siglo XIX proyectaba como posible gracias a la intervención de un estado que actuaría como agente modernizador.
La frontera terrestre, el zanjón, que dividía un espacio de otro, se hizo sentir, cada vez más fuerte desde mediados del siglo XIX. Cuando se lo cruzó y se llegó del otro lado, se encontró un mundo distinto, un mundo que por su condición de tal, era temido, sobre todo por el color de piel que lo poblaba. El problema aparecía, como bien lo señala Borges en su cuento El Cautivo , cuando ese medio acogía, por las buenas o las malas, al blanco o al parecido al blanco, porque entonces, la frontera se disolvía al mostrar que, más allá del horizonte había un espacio habitable, cautivante, que permitía circular, ir y venir sin límites ni tiempo, en oposición a las premisas que desde las plumas echeverriana, sarmientina, borgeana y estatal, se quería imponer.
Facundo, La Cautiva, El Cautivo, son tres geografías que nos convocan a pensar lo que es posible que exista al otro lado de lo que conocemos. Son tres fronteras que pueden ser vistas como lugares de encuentro y trasgresión. Son tres literaturas que se escribieron desde una posición activa frente a una situación política o a un hombre (llámese Rosas o Perón), y que fueron escritas a su vez desde otra frontera: la de la proscripción y el exilio, que disparó el impulso de buscar algo que les permitiera, a sus respectivos autores, preguntarse y entender desde la pluma lo que a cada uno de ellos y a sus circunstancias, les pasaba.
La música también, es un camino que nos facilita el pensar sobre la frontera; en este sentido “Buenos Aires colina chata” y “Ciudad Vacía”, son un continuum de los polos presentados; la primera canción, un tango, algo que por definición fue border mucho tiempo, no hace más que historiar el origen desértico, salvaje, abierto y sin límite de tiempo, de la ciudad que siglos más tarde se opuso a su mismo origen, dándole la espalda al país al que pertenecía y se convirtió en periferia del mundo europeo. La letra que no usa del lunfardo para ser comprendida, es más bien poética y posible de ser entendida por todos. Buenos Aires colina chata, pone en sus rimas la idea de un país que tiene, más allá de la ciudad capital, al gaucho y al resero, al mate y al adobe, como elementos constitutivos de ella, que fueron el sustrato necesario para que dejara de ser una colina chata y pasara a ser una ciudad de rascacielos. Es en definitiva, un canto a la pérdida del lugar de origen, y nos animamos a decir, una búsqueda o reclamo por una identidad que el paso del tiempo y el crecimiento de la urbe, parece ir perdiendo.
Setenta años más tarde que Homero Manzi escribiera “Buenos Aires, colina chata”, Attaque 77
edita Karmagedon, un disco, cuyo título juega, de manera interesante, con los conceptos de karma , y de armagedón , y nos anticipa la temática sobre la que va a girar: la mirada sobre aquellos individuos que se ven devorados por una sociedad cruel e inhumana, en el marco de una ciudad que perece y se ve condenada a incendiarse en el abismo.
Desde la tapa del cancionero, el mundo citadino se ve atravesado por varias vías, varias fronteras, que conducen a diversos lugares y/o que separan espacios que muchas veces no tiene por donde ser cruzados, es decir que no tienen puentes. En “Ciudad Vacía”, uno de los cortes, el paisaje urbano se vuelve noche, momento de soledad, donde el hilo conductor es el sueño que repara y genera proyectos para el día siguiente (es la metáfora del todo por hacer), y que al mismo tiempo produce incertidumbre. La noche es, en esta ciudad vacía (¿desierta?), también una frontera por donde deambulan los que a la luz del día y de la ciudad llena, no se ven por la multitud, pero que existen: cartoneros, obreros sacrificados, gente de servicio, insomnes, adolescentes, televidentes, que cada vez son más y que generan nuevos usos y costumbres de un lado y de otro, con el sol o con las estrellas.
Por último, el arte contemporáneo es otra vía para recrear la idea de frontera, y con ella la de nación, de patria, de vecindad como construcción colectiva. De la serie de Carlos Alonso trabajada, destacamos “El Matadero”, obra que gana nuevos sentidos en los distintos momentos históricos del país donde la carne, la violencia y la sangre fueron protagonistas.
Esto muestra que hay procesos de larga duración, que Alonso, como crítico, identifica e interpreta, trayéndolos al presente para resignificarlos. Desde el mismo título, aparece un lugar que es frontera, pues el matadero estaba (y está) en las afueras de la ciudad, casi en su límite, siendo en realidad una actividad campestre llevada a cabo en la ciudad, por la que la frontera citadina es traspasada. Allí la sangre derramada se mezcla con la carne que será consumida, en un ritual que por conocido no deja de ser impactante. La violencia ejercida en los hechos y en la obra, desde el poder, no hacen más que mostrar una crítica a un sistema basado en el campo y en la carne (¿diríamos hoy la oligarquía?), donde como fue señalado en clase, la ciudad burguesa subsiste por el matadero. Por último el joven de negro, cuyos ojos desorbitados buscan el por qué de su destino, podría interpretarse, en lugar de los jóvenes unitarios decimonónicos, como los nuevos jóvenes proscriptos de mediados de la década de 1970, que perseguidos por sus ideologías, fueron torturados u obligados a exiliarse.
En todos los relatos (literarios, musicales, iconográficos) trabajados, hablamos de los sucesivos cruces de las fronteras interiores y hacia el exterior que nos ha tocado vivir como país. ¿Será entonces que la frontera en tanto espacio de una nación, en el que se juega la aventura y la desventura, condensa en si los discursos y miradas que construyen la identidad nacional?
Ministerio de Educación
Escuela de Capacitación Docente-Centro de Pedagogías de Anticipación
Primer Cuatrimestre 2010
Curso 315
Taller de lectura, escritura y discusión.
La esfinge argentina: enigmas en torno de la Nación.
Docente: Gabriel D’Iorio
Alumna: Gabriela Quiroga
Ensayo Breve sobre la cuestión de las fronteras
… Han transcurrido doscientos años desde la Revolución de Mayo, y nos encontramos que, como todo aniversario, hay un mirar para atrás y para adelante. Estamos frente a una nueva frontera que como tal, es un desafío puesto que muestra lo que queda de un lado y del otro. Cruzarla es una aventura personal y colectiva a la vez, que implica un trabajo sin fin, por el potencial de lo desconocido que late del otro lado.
Cuando Domingo F. Sarmiento apela, en los primeros párrafos del Facundo, a la dupla de civilización o barbarie, comienza por marcar una línea de frontera en donde, según sus términos, no hay grises, se está de un lado o del otro : el desierto o la ciudad, entendiendo aquel, como el interior profundo del país, y a ésta, como el centro del avance material e intelectual que el siglo XIX proyectaba como posible gracias a la intervención de un estado que actuaría como agente modernizador.
La frontera terrestre, el zanjón, que dividía un espacio de otro, se hizo sentir, cada vez más fuerte desde mediados del siglo XIX. Cuando se lo cruzó y se llegó del otro lado, se encontró un mundo distinto, un mundo que por su condición de tal, era temido, sobre todo por el color de piel que lo poblaba. El problema aparecía, como bien lo señala Borges en su cuento El Cautivo , cuando ese medio acogía, por las buenas o las malas, al blanco o al parecido al blanco, porque entonces, la frontera se disolvía al mostrar que, más allá del horizonte había un espacio habitable, cautivante, que permitía circular, ir y venir sin límites ni tiempo, en oposición a las premisas que desde las plumas echeverriana, sarmientina, borgeana y estatal, se quería imponer.
Facundo, La Cautiva, El Cautivo, son tres geografías que nos convocan a pensar lo que es posible que exista al otro lado de lo que conocemos. Son tres fronteras que pueden ser vistas como lugares de encuentro y trasgresión. Son tres literaturas que se escribieron desde una posición activa frente a una situación política o a un hombre (llámese Rosas o Perón), y que fueron escritas a su vez desde otra frontera: la de la proscripción y el exilio, que disparó el impulso de buscar algo que les permitiera, a sus respectivos autores, preguntarse y entender desde la pluma lo que a cada uno de ellos y a sus circunstancias, les pasaba.
La música también, es un camino que nos facilita el pensar sobre la frontera; en este sentido “Buenos Aires colina chata” y “Ciudad Vacía”, son un continuum de los polos presentados; la primera canción, un tango, algo que por definición fue border mucho tiempo, no hace más que historiar el origen desértico, salvaje, abierto y sin límite de tiempo, de la ciudad que siglos más tarde se opuso a su mismo origen, dándole la espalda al país al que pertenecía y se convirtió en periferia del mundo europeo. La letra que no usa del lunfardo para ser comprendida, es más bien poética y posible de ser entendida por todos. Buenos Aires colina chata, pone en sus rimas la idea de un país que tiene, más allá de la ciudad capital, al gaucho y al resero, al mate y al adobe, como elementos constitutivos de ella, que fueron el sustrato necesario para que dejara de ser una colina chata y pasara a ser una ciudad de rascacielos. Es en definitiva, un canto a la pérdida del lugar de origen, y nos animamos a decir, una búsqueda o reclamo por una identidad que el paso del tiempo y el crecimiento de la urbe, parece ir perdiendo.
Setenta años más tarde que Homero Manzi escribiera “Buenos Aires, colina chata”, Attaque 77
Desde la tapa del cancionero, el mundo citadino se ve atravesado por varias vías, varias fronteras, que conducen a diversos lugares y/o que separan espacios que muchas veces no tiene por donde ser cruzados, es decir que no tienen puentes. En “Ciudad Vacía”, uno de los cortes, el paisaje urbano se vuelve noche, momento de soledad, donde el hilo conductor es el sueño que repara y genera proyectos para el día siguiente (es la metáfora del todo por hacer), y que al mismo tiempo produce incertidumbre. La noche es, en esta ciudad vacía (¿desierta?), también una frontera por donde deambulan los que a la luz del día y de la ciudad llena, no se ven por la multitud, pero que existen: cartoneros, obreros sacrificados, gente de servicio, insomnes, adolescentes, televidentes, que cada vez son más y que generan nuevos usos y costumbres de un lado y de otro, con el sol o con las estrellas.
Por último, el arte contemporáneo es otra vía para recrear la idea de frontera, y con ella la de nación, de patria, de vecindad como construcción colectiva. De la serie de Carlos Alonso trabajada, destacamos “El Matadero”, obra que gana nuevos sentidos en los distintos momentos históricos del país donde la carne, la violencia y la sangre fueron protagonistas.
En todos los relatos (literarios, musicales, iconográficos) trabajados, hablamos de los sucesivos cruces de las fronteras interiores y hacia el exterior que nos ha tocado vivir como país. ¿Será entonces que la frontera en tanto espacio de una nación, en el que se juega la aventura y la desventura, condensa en si los discursos y miradas que construyen la identidad nacional?
Gabriela Quiroga
Julio 2010

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