domingo, 5 de septiembre de 2010

en torno al desierto en la literatura nacional

En torno al desierto en la literatura nacional”
Cuando pienso en el credo sarmientino-y a veces involuntariamente-surgen aquellas palabras que fueron mucho tiempo proféticas:”el mal de la Argentina es la extensión”.Cuando imagino ese otro “desierto” que soñó Echeverría en “La cautiva” esbozo una sonrisa emocionada al pensar en el recurso poético de poblar una historia-clave del romanticismo en versos ricos-con un espacio imaginado que se desconocía. Desde otro lugar de símbolo o de ensoñación me dice que “Amalia” de Mármol habla de un” desierto “ cuando Eduardo Belgrano cae asesinado sobre el cuerpo de Amalia y “mancha de sangre los azahares”.Los tres autores son “descriptores” y “peregrinos” de su propio desierto. Sarmiento lo hace rumbo al exilio buscando que su obra sea un paliativo para aquel ”bárbaros,las idesa no se matan”.Los bárbaros son aquellos “otros” a quienes no se les adjudica identidad cultural .San Martín ,en cambio ,ejercitará -“silencio que otorga” para los bárbaros sarmientinos que expulsan a franceses e ingleses- y guardará ese sable que le ha sido entregado .En clave americana es gratificación a la identidad profunda de la América unida. No obstante, morirá en Boulogne Sur Mer, Francia.Tengo en mis manos la diminuta edición de “El Hacedor” de Emecé Editores del año´67 ,por supuesto, porteña. Esta tarde de un invernal agosto es intensamente “provocadora” en Buenos Aires ,repleta de preguntas al por qué de dos asesinatos a mansalva…casi irónica a nuestro deseo de considerar “lo barbaro” como un texto de gauchas y sacras mitologías para poéticos atardeceres literarios.”En Junín o Tapalqué refieren la historia “…y Borges habla de aquel indio “que fue a buscar su desierto” de criatura” que busca los padres y la casa domingo, 05 de septiembre de 2010,como aquel Ulises que retorna a Itaca. Pero los argentinos parecemos destinados a “la irrealidad”,a esa” aciaga servidumbre de mi cara” a ese dibujar una “crasa mitología de simulacro” cuando en un julio de 1952,un “enlutado”en un pueblito del Chaco, seguramente “al costado” del desierto”,repite-sin saberlo, claro, por bárbaro diría el autor o por primitivo- ese drama existencial humano que constituye el más árido e insalvable de “los desiertos”,el no develar “el nombre secreto”(el de la divinidad)y el de “ignorar el rostro verdadero de ella, en el imaginado velatorio de Eva Perón . Así, Buenos Aires y Borges, Borges y Buenos Aires, nos hablan de esas dos letras B: dos espejos dos nombres .Uno que vive ,otro que se deja vivir ,uno que cede, otro que “permanece” al decir de Spinoza. Y en esa mutua huída inaugura otro desierto, el de los arrabales últimos ,el de los míticos suburbios imaginados más allá de la casa natal.”Hace tiempo yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos en el tiempo y con lo infinito , pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido ,o del otro .A Borges ,el caminante de Buenos Aires, le gustan los relojes de arena y el café .Dos atributos que legó a sus lectores y que me esperan detrás del mostrador de “El gato negro” en la misteriosa Corrientes para unir lectura y amistad en los renglones de su póstumo “El reloj de arena”.Seguramente ya sabía en las páginas de “El Hacedor” que esa clave sería su principio y su fin para desandar “El desierto”. “Está bien , pero el tiempo en los desiertos otra sustancia halló, suave y pesada ,que parece haber sido imaginada para medir el tiempo de los muertos”.Heráclito –dice la metáfora borgiana-vio nuestra locura el tiempo, ya que el tiempo y el destino se parecen los dos. Como la poesía todo lo cicatriza aunque explique el enigma del existir, Borges nos da ese Shakespeare que siente “el hastío y el horror de ser tantos reyes”,”tantos desdichados amantes y , a la vez, vende el Teatro de El Globo y vuelve como él mismo, al pueblo natal donde recuperó los árboles y el río de la niñez”.Un melancólico día de agosto Borges intenta poblar “el desierto” de la muerte de Lugones, con una amistad que une la biblioteca de la calle Rodriguez Peña y la de la calle México para paliar el cuchillo de su muerte a comienzos del 38.”Un hombre se propone la tares de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias ,de reinos, de montañas, de bahías…”En ese legado de poblar el desierto está la tarea incansable de descifrar su enigma .Buenos Aires tiene un mundo lado “B” dice la porteña canción…y es mágico. María Cristina Dallas .Bibliografía: Borges, Jorge luis:” Obra completa”.Buenos Airesa ,2010.Echeverría, Esteban: “La cautiva”.Musicografía:”Buenos Aires,lado B”.Castaña.Iseas.


por María Cristina Dallas

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