jueves, 26 de noviembre de 2009

TRABAJO FINAL GRACIELA LANZILLOTTA

Trabajo sobre las lecturas realizadas para el Taller: Argentina a la intemperie del mundo.

En la escuela se puede hacer ruido pero un poco no mucho.
En la calle se puede protestar pero no interrumpir a los otros, no obstaculizar, no causar molestias. Protestar en el patio de la casa si es posible.
Se nos piden ideas y accion, proyectos pero no invadir, todo siempre prolijo, todo previsto, todo planeado, todo avisado.
Se puede hasta confrontar pero no tanto.
Se puede hablar pero de a uno, no blanquear tanto las dificultades, solo que parezca que las estamos tramitando.
Parece que es mas facil dejar todo como esta ya que si ahondamos en el conflicto estamos desestabilizando, ponemos la seguridad en riesgo..
Es sabido que las sociedades avanzan a traves del conflicto pero quien quiere avanzar?
Gritamos que hay inseguridad pero no nos gusta demasiado escuchar que la situación en la que nos encontramos se debe a la terrible desigualdad que supimos darnos desde hace mas de 30 años, sin prisa y sin pausa, con una creciente violencia generada en la falta de trabajo, esperanzas, horizontes. Preferimos pensar que es la droga, la vagancia, el grupo de inadaptados. Cada vez cuesta mas entender el proceso historico de despojo que venimos atravesando. A veces parece que fuera mas facil cargar con un muerto o unos cuantos muertos que con dos horas de cola por un piquete o un acampe de unos “tipos” pidiendo un subsidio, un beneficio, una cooperativa… Es peligroso.
El desorden es peligroso.
Hay que sacarlos con mangueras hidrantes, con armas, con la gendarmeria, con la nueva policia….
El ruido actual en nuestras calles ya no habla de progreso, habla de pedido de pemiso para existir, resistir, para que a algunos se les reconozca la existencia.
El ruido del silenciero era sinonimo de progreso, de una Argentina con un delirio de grandeza. Que tiempos esos de un imaginario social de trabajo. Tiempos de el hombre de Di Benedetto quien vive acorralado por el ruido destructor del mundo. Su universo era persecutorio ( hoy en dia tambien pero la persecución es otra).
Nos parecemos a los personajes de Di Benedetto cambiando de bando en medio de la lucha y aliandonos con el mundo, colaborando con el para consumar nuestra propia derrota: la crisis ciclica argentina.
Sera eso ser argentinos? No poder hallar una síntesis que reuna un nosotros donde estemos todos.
Para Juan Jose Saer, sin embargo, las ciudades son el cobijo. Mientras para Di Benedetto el progreso de las ciudades constituyen las causas de su locura, para Saer sus recuerdos y lo que vino después de su vida en la selva, el lo llama rumor de mares, de ciudades, d e
latidos humanos y de estrellas blancas. Definitivamente la vida en la ciudad es una de recogimientos y repaso, de reflexion y madurez.

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